jueves, 8 de diciembre de 2016

EL MODELO PEDAGÓGICO COOPERATIVO-COLABORATIVO EN EL AULA: UNA ESTRATEGIA PARA MEJORAR EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE


Trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados. 
Anónimo


RESUMEN
En este siglo de grandes cambios y transformaciones en todos los ámbitos la educación constituye un instrumento indispensable para lograr una sociedad más justa, libre y en paz. Frente a este panorama resulta importante reflexionar sobre, ¿Cuál es el rol del docente en los procesos formativos escolares? Sin duda alguna el de contribuir en la construcción de estrategias de enseñanza-aprendizaje que faciliten la formación de personas con pensamiento crítico, autoreflexivos y propositivos, lo cual apunta hacia un aprendizaje significativo.
Desde esta perspectiva, en este ensayo se propone el aprendizaje cooperativo-colaborativo propuesto por Johnson & Johnson, 1991 y Kegan,1994, como necesidad, recurso y vehículo para llevar a los niños, niñas y jóvenes de Colombia hacia a una formación integral desde una perspectiva socioafectiva, ya que desde los primeros años debemos formar a los niños y niñas en la aceptación de sí mismos y de los demás, para que de esta manera se construyan mejores relaciones entre estudiante-estudiante, estudiante-docente y docente-comunidad, por tanto, este modelo se convierte en estandarte de la participación democrática compleja, donde se fortalecen las relaciones interpersonales, las cuales facilitan la interacción con otros contextos y también le brinda la posibilidad de dar soluciones pertinentes a situaciones problemáticas cotidianas.   
Palabras Claves:
Modelo pedagógico, aprendizaje, enseñanza, aprendizaje cooperativo, aprendizaje colaborativo, aprendizaje significativo, socioafectivo.
Abstract
In this century of great changes and transformations in all spheres of education is a prerequisite for a more just, free and peaceful society instrument. Against this background it is important to reflect on, what is the role of teachers in school learning processes? Undoubtedly to contribute in the construction of teaching and learning strategies aimed at training people with critical thinking, self-reflective and proactive.
From this perspective, this essay proposes the cooperative-collaborative learning proposed by Johnson & Johnson, 1991 and Kegan, 1994, as a need, resource and vehicle to bring the children of Colombia to an integral formation from a Socio-affective perspective, since from the first years we must train children in the acceptance of themselves and others, so that better relationships between student-student, student-teacher and teacher-community can be This model becomes a banner of complex democratic participation, where interpersonal relationships are strengthened, which facilitate interaction with other contexts and also gives the possibility of giving pertinent solutions to everyday problematic situations.
Key word:
Teaching model, learning, teaching, cooperative learning, collaborative learning, significant learning and socioaffective.

INTRODUCCIÓN

Teniendo en cuenta los grandes cambios que se están dando en un mundo tan cambiante y en el cual se plantean nuevos retos para el siglo XXI en los ámbitos social, económico, político, tecnológico y por ende, la educación también debe avanzar a pasos agigantados para tratar de cerrar la gran brecha que se evidencia entre el campo social y el sistema educativo. Cabe anotar, que tal diferencia no se da solamente en América Latina sino que también se da en los países industrializados. Al respecto Delval dice (citado por De Zubiría, 2011),
Así pues, podemos afirmar que el tipo de enseñanza que se proporciona en la mayoría de las escuelas, incluidas las de los países más desarrollados, tiene como objetivo la producción de individuos sumisos y contribuye al mantenimiento del orden social, es en muchos aspectos una preparación para el trabajo dependiente y alienado, por lo que limita los cambios sociales y constituye un freno al potencial creativo de los individuos. (Delval, 1989, p. 32) (S.N).
En tal sentido, también es relevante hacer una reflexión acerca de los resultados de las pruebas externas nacionales (SABER) e internacionales (PISA, TIMSS, SERCE, e ICCS) donde a los estudiantes no les suele ir nada bien y no se necesita ser un mago para inferirlo, ya que como docentes se tiene la experiencia de las instituciones educativas donde se labora y donde se puede hacer un análisis de los resultados de estas, los cuales suelen ser poco alentadores porque solo algunos pocos “contados con los dedos de la mano” logran un puntaje alto o superior. Y si se habla de las pruebas internacionales por ejemplo las pruebas PISA, pues es peor la sorpresa y muy desalentadora, sería mejor decir que es una colisión, ya que Colombia ocupó los últimos lugares en esta popular prueba. Como lo demuestra Espinosa, J.R. (2014), p. 1:
En los estudios PISA sobre la calidad de la educación, Colombia ocupó el puesto 62 entre 65 países, entre los cuales estaban incluidos países de desarrollo económico medio y alto y otros países similares a Colombia. El estudio muestra, entre otras cosas, que el 74 % de los estudiantes colombianos se rajaron en la prueba de matemáticas, mientras que el promedio general de rajados, para todos los países, fue de 32 %. Un golpe duro. (Espinosa, J.R. (2014). Hablemos de Educación. Revista Semana)
Ante este panorama en el campo educativo se hace necesario y urgente replantearse el papel del docente. Como profesionales de la educación se debe estar abiertos al cambio de paradigmas para de esta manera afrontar en forma exitosa los retos que se presentan a diario en las aulas. Es así, que el maestro desde la escuela debe abrirse a nuevas experiencias y/o metodologías de enseñanza-aprendizaje que logren transformar la acción educativa, como lo específica el MEN en los lineamentos curriculares:  
Iniciar cambios profundos hacia nuevas realidades en donde las "utopías" y la imaginación de nuevos modelos de sociedad estimulen entre nosotros un hombre nuevo con una actitud mental nueva, consciente de que no hay realidades por imitar sino futuros por construir, y en el cual las mejores condiciones de vida que se vayan alcanzando exigirán no tanto tener más sino ser más, pues ésta es la verdadera condición del progreso humano. (MEN. 1998. Serie lineamientos curriculares).

En este sentido se presenta el aprendizaje cooperativo-colaborativo como una herramienta eficaz para el desarrollo de competencias básicas en los estudiantes que les permita comprender de manera holística la realidad y de esta forma dar soluciones adecuadas a problemáticas que se le presentan en la vida diaria. 

MODELO PEDAGÓGICO COOPERATIVO-COLABORATIVO EN EL AULA

Teniendo en cuenta el contexto colombiano donde los estudiantes provienen de ambientes culturales heterogéneos es evidente plantear estrategias y experiencias innovadoras en donde los procesos educativos sean cada vez más abarcadores, dinámicos y pertinentes tanto en la educación básica como en la media, que apunten a la formación de personas más críticas y reflexivas de su propia realidad.
De otro lado, los planes y programas del Ministerio de Educación Nacional (MEN), en especial los lineamientos curriculares y los estándares básicos de desempeño, nos ilustran sobre el tipo de hombre a formar para el siglo XXI, en atención a estos se puede decir que  apuntan a la formación de una persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales como culturales  y además “con el pleno convencimiento de que la educación es el camino para garantizar la paz, asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo del país” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6). Todo esto con el fin de mejorar la calidad de la educación y las relaciones entre estudiantes, docentes y comunidad en general y sobre todo que cada niño, niña o joven tenga una formación integral que le permita desarrollar su propio proyecto de vida y además ser exitoso, lo que en palabras de nuestro Nobel de literatura sería, 
[Necesitamos] una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal… Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños. (García, G, 1996, p. 147)
Desde este punto de vista y teniendo en cuenta que la historia de la educación se ha ido transformado de acuerdo a los cambios sociales de cada época, por lo tanto la historia de la educación se traduce en la evolución del hombre. Lo que conlleva a decir que “la educación ha pasado de ser una construcción individual de conocimiento, a convertirse en una construcción social” (Vélez, 2012, p. 12), y desde esta perspectiva conviene apostarle al modelo pedagógico cooperativo-colaborativo que posee una serie de características importantes para construir una sociedad abierta, democrática y participativa.
EL APRENDIZAJE COOPERATIVO
El aprendizaje cooperativo-colaborativo convierte al estudiante en un sujeto social por excelencia lo que le va permitir la aceptación de sí mismos y de los demás, el respeto por la diferencia, la responsabilidad individual en el trabajo en equipo, la comunicación eficaz que fortalece las relaciones sociales, la toma de decisiones concertadas y de beneficio común, para así hacerle frente al individualismo y  construir un conocimiento colectivo y a la vez individual, como lo propone Serrano (1996) en los siguientes parámetros:
En el "aprendizaje cooperativo", el parámetro igualdad presenta una alta valoración, y el parámetro mutualidad presenta una gran variabilidad que depende de las relaciones intergrupales (nivel de responsabilidad de los miembros del grupo, tipos de roles, etc.) o intergrupales (grado de cooperación existente entre los equipos, etc.) y de las estructuras de tarea y de recompensa (naturaleza extrínseca o intrínseca de la recompensa, etc.). Este tipo de aprendizaje se suele postular cuando en el aula se encuentra unos niveles de heterogeneidad media en cuanto a la habilidad y la competencia de sus miembros.
Finalmente, en el "aprendizaje colaborativo" ambos parámetros alcanzan valoraciones altas y es una situación de aprendizaje que se plantea cuando los alumnos son novatos en el dominio de una tarea y trabajan juntos y de forma ininterrumpida para llegar a su resolución.
También es pertinente tener en cuenta algunos aportes de otros autores reconocidos sobre lo que es el aprendizaje cooperativo-colaborativo para ilustrarnos sobre sus características más importantes y las cuales han sido citadas por la Universidad EAFIT (2008) en el portal de Colombia Aprende, como son:
Jonhson, D. y Jonhson, R. (1987). El aprendizaje cooperativo es un conjunto de métodos de instrucción para la aplicación en pequeños grupos, de entrenamiento y desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como del de los restantes miembros del grupo.
Hiltz y Turoff. (1993). “El aprendizaje cooperativo se define como un proceso de aprendizaje que enfatiza el grupo a los esfuerzos colaborativos entre profesores y estudiantes… El conocimiento es visto como un constructo social, y por lo tanto el proceso educativo es facilitado por la interacción social en un entorno que facilita la interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales”.
A la luz de estos dos autores se puede decir que el aprendizaje cooperativo es importante para el estudiante porque estimula la interacción entre iguales, mejorando así las relaciones interpersonales y el aprendizaje de conceptos y contenidos, ya que hay mayor confianza para el trabajo en pequeños grupos, lo que les permite la formación de la competencia social y por ende confluir en una sinergia donde todos adquieren responsabilidades para alcanzar los objetivos a nivel grupal e individual.
En pensamiento de Prescott, (1993), el aprendizaje colaborativo busca propiciar espacios en los cuales se dé, el desarrollo de habilidades individuales y grupales a partir de la discusión entre los estudiantes al momento de explorar nuevos conceptos siendo cada quien responsable de su propio aprendizaje… (p. 2)
Y desde esta perspectiva cabe resaltar que el aprendizaje cooperativo como el aprendizaje colaborativo muchas veces se ha utilizado de manera indistinta, pero en realidad entre ellos existe una línea divisoria muy sutil, ya que son dos metodologías similares porque ambos trabajan con grupos pequeños de estudiantes - cuatro o cinco - donde se desarrollar habilidades socio-afectivas y se espera como resultado un aprendizaje significativo.
En este orden de ideas, el aprendizaje cooperativo-colaborativo genera una serie de relaciones entre estudiante-estudiante y estudiante-docente que les permite desarrollar experiencias sociales y escolares, lo cual convierte a la educación en un vehículo para la creación de una sociedad democrática compleja, donde “las relaciones interpersonales se amplían y enriquecen, desarrollándose el conjunto de conocimientos y experiencias ofrecidas por otros contextos (familia, sociedad)” (Lara, R. S. 2005).
Lo anterior, evidencia la importancia de implementar este tipo de aprendizaje en las instituciones educativas, y sobre todo en la actualidad en que la sociedad colombiana atraviesa por una gran problemática social como son la violencia, el narcotráfico, la pobreza, la corrupción, etc., lo que se ve reflejado en los niños escolares en su mala convivencia diaria y el rendimiento académico deficiente, por tanto este modelo ayuda a formar hábitos de trabajo en grupo, trabajo en equipo, interacción simultánea (cara a cara), participación igualitaria, habilidades personales y de grupo, interacción con el entorno cercano, a fin de que a través de sus vivencias y experiencias significativas se acerque al aprendizaje “y tal vez lo más importante para un país como el nuestro, desarrollar competencias ciudadanas que nos den la posibilidad de formar una nueva generación de colombianos comprometidos, respetuosos de la diferencia y defensores del bien común” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6).
Es desde esta mirada que el docente debe ser una persona reflexiva y crítica, que constantemente este buscando el cambio de esquemas educativos que han estado muy arraigados en la sociedad de las diferentes épocas y que por lo general buscan la sumisión de la población ante los gobiernos de turno y las políticas neoliberales que nos invaden en este nuevo siglo, época de aperturas económicas, tratados de libre comercio, transnacionales, en fin lo que conoce como globalización. Y es por todo esto, que con la implementación de modelos educativos contemporáneos que contrarresten los modelos tradicionales que son bastantes deshumanizantes y mantienen al pueblo subyugado al poder, se busca romper con paradigmas. Con relación a este punto Covey (1997), (citado por Calsadilla, M. E., 2002) plantea que:
“los paradigmas” se emplean por lo general con el sentido de modelo, teoría, percepción, supuestos o marco de referencia; un cambio de paradigma es cuando se rompe con la tradición, con los viejos modos de pensar, con los antiguos paradigmas, ese cambio de paradigma nos empuja de modo instantáneo o gradual, que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones. (p. 40).
Al mismo tiempo, que en Colombia se vislumbran grandes cambios sociales tan álgidos como el proceso de paz, y por las múltiples problemáticas que se viven a diario, también se debe pensar en procesos educativos que permitan establecer una conexión directa con el posconflicto, y que según el señor presidente de la republica Juan Manuel Santos, (2014),
Para ganar la paz en un segundo tiempo tenemos que ser más ambiciosos: Colombia sea la más educada de América Latina, para que cada niño o joven tenga un desarrollo integral que le permita ser exitoso. ¿Por qué? porque la educación es el camino a la reconciliación, a la solidaridad y a la prosperidad. Este es un esfuerzo de todos, necesitamos el apoyo de los padres, maestros, rectores, empresas ¡De toda la sociedad! (SANTOS, J.M. 2014).
Acorde con lo anterior, el docente debe estar en una constante reflexión sobre su práctica para lograr la transformación permanente de sus concepciones, creencias e imaginarios sobre su saber profesional para poder buscar las mejores estrategias pedagógicas y didácticas que le hagan frente a este tipo de cambios que se presentan constantemente en los entornos escolares, siempre en la búsqueda de la calidad de la educación y la formación integral de los niños, niñas y jóvenes de Colombia.  Esta preocupación conlleva a plantearse el siguiente interrogante:
 ¿Cuál debe ser el punto de partida de la acción educativa en la actual situación de Colombia?  
Aquí se debe tener en cuenta la normatividad Colombiana y las políticas actuales del Gobierno Nacional, para que el modelo educativo que se implemente este acorde a estos parámetros. Es así, como el aprendizaje cooperativo-colaborativo es una buena estrategia pedagógica, porque brinda oportunidades para afrontar los retos educativos y sociales que atraviesa Colombia, como por ejemplo la tan anhelada paz, la cual va a generar un posconflicto que necesitará unas condiciones especiales para su tratamiento en todos los campos: educativo, social, cultural, político, económico y tecnológico.
En definitiva, el modelo pedagógico cooperativo-colaborativo va a ser de gran incidencia en esta etapa del posconflicto colombiano, ya que está ligado con las relaciones interpersonales, el trabajo en grupo, el trabajo en equipo, también permite una heterogeneidad en la comunicación y al mismo tiempo se desarrolla una serie de habilidades como la interacción entre los estudiantes y el docente para hacerle frente al individualismo, lo que juega un papel clave en la construcción del conocimiento a nivel individual y en el desarrollo de prácticas sociales y la adquisición de competencias ciudadanas que primordiales para la convivencia en paz que por años ha sido una utopía en Colombia. Es decir que este modelo permite la implementación de las políticas internacionales para el mejoramiento de la calidad de la educación como lo propone la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors (Unesco, 1996):
Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores.
Y también está acorde con las políticas nacionales como son la formación de una persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales como culturales y además “con el pleno convencimiento de que la educación es el camino para garantizar la paz, asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo del país” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6).  

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Enseñanza y Aprendizaje en la Educación Básica y Media (tesis de grado maestría). Universidad Nacional de Colombia, Medellín, Colombia. Recuperado de http://www.bdigital.unal.edu.co/9212/1/43253404.2013.pdf.

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Espinosa, J.R. (2014). Hablemos de Educación. Revista Semana. Recuperado del sitio de internet  http://www.semana.com/opinion/articulo/educacion-en-colombia-opinion-de-jose-espinosa/376348-3.

García, G. (1996). Por un país al alcance de los niños. Bogotá, Villegas Editores, 147p.

Lara, R. S. (2005, enero-marzo). El Aprendizaje Cooperativo: un modelo de intervención para los programas de tutoría escolar en el nivel superior. Revista de la Educación Superior. Recuperado de http://publicaciones.anuies.mx/pdfs/revista/Revista133_S5A2ES.pdf.

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Prioretti, J. L. (2015, 09,12). Inclusión y calidad educativa. wordpress.com. recuperado de https://inclusioncalidadeducativa.wordpress.com/2015/09/12/modelo-teorico-del-aprendizaje-cooperativo-y-colaborativo/.

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martes, 6 de diciembre de 2016

LA INVESTIGACIÓN-ACCIÓN COMO ESTRATEGÍA PARA MEJORAR EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS CIENTÍFICAS EN LOS ESTUDIANTES A TRAVÉS DEL APRENDIZAJE COLABORATIVO-COOPERATIVO



 “Lo deseable en la innovación educativa no consiste en que perfeccionemos tácticas para hacer progresar muestra causa, sino en que mejoremos nuestra capacidad de someter a crítica nuestra práctica a la luz de nuestros conocimientos, y nuestros conocimientos a la luz de nuestra práctica”.
Sthenhouse (1984: 285)



RESUMEN

En un mundo globalizado, con grandes cambios en todos los ámbitos, la Investigación se ha convertido en uno de los principales factores de las transformaciones contemporáneas. Por tanto, la investigación ha tomado bastante fuerza en la escuela constituyéndose en un instrumento indispensable para lograr que los estudiantes adquieran conocimientos pertinentes que apunten a la formación integral.
En consecuencia, en este ensayo se propone la Investigación-Acción (I-A) como necesidad, recurso y vehículo para la formación de competencias básicas, científicas y ciudadanas en los niños, niñas y jóvenes escolares, a través del Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.

Palabras Claves:

Investigación, investigación educativa, investigación-acción, aprendizaje colaborativo-cooperativo, escuela, aula.

Abstract

In a globalized world, with major changes in all areas, research has become one of the main factors of contemporary changes. Therefore, research has had enough strength in the school becoming indispensable to ensure that students acquire relevant knowledge aimed at the comprehensive training instrument.
Consequently, in this essay Action Research (IA) as necessary, resource and training vehicle for basic, scientific and citizen in children and young students competencies proposed, through Cooperative Learning Collaborative.
Key word:
Investigation, educational Investigation, action Investigation, collaborative-cooperative learning, school, classroom.

INTRODUCCIÓN

Para hacerle frente a los cambios acelerados del conocimiento y la diversidad de paradigmas en un mundo globalizado, se hace necesario docentes competentes que den respuesta a los problemas de una realidad compleja y dinámica; que adopten una actitud autoreflexiva y propositiva con respecto a la realidad educativa y que posean idoneidad profesional para investigar científicamente esa realidad y transformarla creativamente (Puebla, A., S. F.). Esto en palabras de Murcia, J., S.F. (citado por Mejía, C. G., 2015), significa que,
El Docente como agente Investigativo y constructor de espacios de investigación a través de su gestión profesional y personal, debe motivar, unir, formular y ordenar con estricto rigor objetivo el pensamiento del grupo, ser flexible y estar dispuesto a adaptarse a las necesidades especiales de cualquier grupo o problema particular. (p. 39)
Desde esta perspectiva y teniendo en cuenta que la investigación actualmente se encuentra en auge en las diferentes esferas del conocimiento y por ende, en algunas instituciones educativas también se han hecho importantes avances en este campo, por tanto, es pertinente decir que la investigación en la escuela  se ha ido introduciendo de manera gradual por diferentes programas y estrategias planteadas por los gobiernos de turno como es por ejemplo el programa de ONDAS-COLCIENCIAS; así mismo, la investigación en la escuela se ha vuelto cada día más necesaria y a la vez una exigencia para lograr mejorar la calidad de la educación. Por consiguiente, como formadores de las personas que tomarán las riendas del país en todo los campos (educativo, político, económico, tecnológico, etc.), los docentes deben estar en continua actualización de sus saberes en los diferentes ámbitos para impulsar la investigación desde el pre-escolar hasta la media y niveles superiores, y así poco a poco ir construyendo una cultura de la investigación en la escuela y en el aula.
En este sentido, el presente trabajo se centra en la investigación educativa y más específicamente en la Investigación-Acción (I-A) como estrategia pedagógica y didáctica para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula a través del Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo (ACC), pues, estas dos estrategias tienen una importante sinergia, puesto que centran su acción en el estudiante, el docente y el proceso educativo. A partir de esta metodología el docente lee su accionar y busca el mejoramiento de su quehacer mediante el análisis del contexto para “propiciar un ambiente transformador alrededor de los estudiantes, con el fin de generar cambios significativos en la sociedad” (Ducuara, 2009). Es así, como el docente a partir del resultado de la investigación, contribuye a la reflexión crítica y la solución de problemas específicos no solo en el aula de clase sino en la comunidad educativa y la sociedad en general. Dicho de otro modo, por el padre Murcia, 2004 (citado por Mejía, 2015), la investigación “es un trabajo de distintas personas, en colaboración, cooperación, democracia, esto es, en igualdad de condiciones y de posibilidades”.



Aproximación conceptual

Es importante estar al tanto de aportes de diferentes teóricos, ya que permiten conocer, clarificar y actualizar conceptos, relacionados con el presente artículo. En este sentido Mejía, (2015), cita a diferentes autores que expresan la necesidad de mejorar la calidad de la educación a través de la investigación:
El Padre Jorge Murcia Florián O.P. Dice: “Investigar para Cambiar”.

Gustavo Mejía Maya, define: “Sin Investigación es completamente difícil empoderar y comprender nuestro quehacer universitario”.

Santo Tomás de Aquino, expresa; “Aprender es poner atención al objeto que me interesa”.

Miguel de Zubiría Samper, Sintetiza; “la innovación es el elemento fundamental para conceptuar la complejidad”.

Giovanni Iafrancesco, profundiza; “Colombia posee ahora un nuevo piso firme que facilitará el mejoramiento de la calidad de la educación pero todo a través de la Investigación”. (p. 15)
Desde esta perspectiva, el docente debe propender por una ardua lucha desde su quehacer educativo para buscar recursos que le permitan mejores oportunidades para el desarrollo de proyectos de investigación, que en Colombia son bastantes esquivos porque el gobierno nacional le da prioridad a la inversión en la guerra que a esta clase de proyectos, que lo que buscan no es más que la formación integral de los estudiantes, la transformación de la comunidad educativa y el fortalecimiento del desarrollo de la sociedad en general.
Y desde este punto de vista, también es evidente profundizar sobre el siguiente interrogante ¿qué es la investigación? Mejía, (2015), expone los siguientes significados de un diccionario especializado desde su etimología:
Del latín: preposición “en”, “estar en” Vestig: “Vestigium”, sustantivo que en español coincide con los términos: Vestigio, Huella, Rastro, Indicio. Acción: sufijo que implica acción, dinamismo.
Su etimología da la noción de “Seguir una Huella, Buscar una explicación”. Otros significados atienden a las palabras: “Investigatio”, “Investigationis”, “Investigare”, Indagar, inquirir, escudriñar, buscar, atisbar, etc. (p.16)
Además, si hacemos una mirada retrospectiva y nos trasladamos a épocas remotas la curiosidad siempre ha llevado al ser humano a preguntarse, el por qué, el cómo, el cuándo, de las cosas, y por ende lo condujo a buscar respuestas a todas sus preguntas e inquietudes, y es desde allí que se empezó a utilizar el término “investigación”. Al respecto conviene decir que Mejía, (2015) define la investigación como la “herramienta básica, para hacer ciencia, solucionar problemas, desarrollar estrategias en vía de formación cognitiva y actitudinal” (p. 16).
Al mismo tiempo cabe destacar seis definiciones que cita Mejía, (2015) de algunos teóricos sobre: ¿qué es la investigación?
Briones (1978, p. 11), dice: “Proceso destinado a producir conocimientos acerca de la estructura, transformaciones y cambios de la realidad”.
Bunge la define así (1969 p. 234) “Actividad de descubrir mediante un método válido y fiable”.
Kerlinger, (1979 p. 7) a su vez afirma: “Búsqueda sistemática controlada, empírica y crítica de proposiciones hipotéticas sobre supuestas relaciones que existen sobre fenómenos”.
En Barahona y Barahona (1977) “Investigar es preguntar a la naturaleza fundamentados en lo ya conocido”.
A. Sánchez, en (1980), piensa así: “Toda Investigación busca establecer la relación existente entre variables dependientes e independientes”.
Gómez Ardila (1981), conceptúa así: “Labor Humana y sistemática tendiente a hallar el carácter de verdad de las hipótesis que explican o solucionan un problema”. (p. 17)
Con todo y lo anterior, se puede decir que la investigación es una acción específica y necesaria del ser humano que se desarrolla mediante la aplicación de elementos teóricos y prácticos de manera sistemática para la búsqueda de la verdad de las cosas y los fenómenos que lo rodean, y por ende buscar solución a los problemas que se le presentan a diario, en este caso problemas en el aula de clase. Y es así, como a través de la investigación ha sido posible ir enfrentado los múltiples dilemas  las diferentes épocas de la humanidad e ir adquiriendo mayores conocimientos, ya sean empíricos o científicos, lo que ha permitido el desarrollo y los avances que hoy se observan en el mundo entero.
Al respecto conviene decir que, la inserción de la investigación en la escuela y el aula es un instrumento de vital importancia para mejorar la calidad de la educación, dado que, Colombia no se ve bien librado en los estudios realizados por la misión ciencia, educación y desarrollo en 1994 (citada por Tamayo, 1995), la cual afirma que:
El índice de científicos por habitante (18 por cada 100.000) está por debajo del promedio de América Latina y es muy inferior al de países como México y Brasil (40 por 100.000). Solo el 1% de los científicos del mundo son Latinoamericanos y, de estos últimos, solo el 1% son colombianos. (p. 1)
También, cabe mencionar lo que dice el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2010 al respecto:
A pesar del progreso alcanzado la brecha se sigue ampliando, ya que el número de investigadores en los países industrializados continúa en aumento. En 1997, la diferencia entre la cantidad de investigadores de la OCDE y los de América Latina eran de 5,19; para 2007, la brecha se había ampliado a 6,14. (p. 11)
De lo anterior, se puede inferir que en Colombia se hace muy poca investigación en todos los campos y por tanto, el docente como formador de las futuras generaciones, deber ser un profesional competente para “enseñarle a los estudiantes a no pasar desapercibidos por el mundo, es decir, a protagonizar “actos” específicos de evolución capaces de aportarle al desarrollo humano y al mejoramiento de la vida bio-humana” (Mejía, 2015, p. 7). Y de esta manera preparar a los estudiantes para afrontar los cambios sociales que se están presentando en forma acelerada en este siglo y por tanto, exigen la adquisición de un conocimiento cada vez más crítico, reflexivo y propositivo. En efecto, no cabe la menor duda de que la Investigación-Acción (I-A) es una buena estrategia para ser implementada en las instituciones educativas porque tiene muchos elementos que permite una multirelación y una multidireccionalidad entre los actores del proceso enseñanza-aprendizaje (estudiantes, docentes, padres y madres de familia, sector productivo, y sociedad en general), de modo que, en palabras de Aguirre (2007), significa que “la investigación emerge desde la escuela, pero ella debe interpelar la escuela en general” (p. 48). 
La Investigación-Acción (I-A) en el aula
Este es un enfoque que cada día ha ido tomando más fuerza en el campo educativo no solo a nivel nacional sino a nivel mundial, ya que permite a los docentes investigar sobre un determinado problema y a la vez buscar la solución a éste. En otras palabras, el docente es capaz de analizar, reflexionar y proponer la solución a las problemáticas que se le presentan a diario en el aula; “es más, afirma que los buenos docentes hacen esto en forma normal, como una actividad rutinaria y cotidiana” (Martínez, 2000).
Es por esto que, es importante revisar la conceptualización sobre la I-A, para tener una visión más completa sobre sus fines, propósitos e importancia para el mejoramiento de la calidad de la educación en la escuela y las aulas.  Es así como Suarez (2002) citado por (Tesouro, Dolors de Ribor, Labian, Guillamet & Aguilera, 2007), se refiere al origen de la I-A de la siguiente manera:
El origen de la I-A se sitúa en 1946 en los trabajos llevados a cabo en Estados Unidos por el psicólogo prusiano Kurt Lewin en la década de los cuarenta, a raíz de la Segunda Guerra Mundial (...) El objetivo de estos trabajos era resolver problemas prácticos y urgentes, adoptando los investigadores el papel de agentes de cambio, en colaboración directa con aquellas personas a quienes iban destinadas las propuestas de intervención”. (p. 2)
Al mismo tiempo, conviene decir que la I-A por su metodología flexible constituye una herramienta fundamental para reflexionar sobre las acciones que se desarrollan en la escuela y en el aula con el fin de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y hacerlo cada día más pertinente para mejorar la calidad de la educación.
También dice Tesouro, et al, 2007, que aunque Lewin ideó el proceso de I-A, fue Kolb quien lo desarrolló a partir del año 1984, entre otros autores como Carr y Kemmis (1988), que se fueron añadiendo a este desarrollo. Por otro lado Kemmis (1988), citado por (Tesouro, et al, 2007), define la I-A como:
Una forma de indagación autorreflexiva realizada por quienes participan (profesorado, alumnado, o dirección por ejemplo) en las situaciones sociales (incluyendo las educativas) para mejorar la racionalidad y la justicia de: a) sus propias prácticas sociales o educativas; b) su comprensión sobre las mismas; y c) las situaciones e instituciones en que estas prácticas se realizan (aulas o escuelas, por ejemplo) (p. 2).
Habría que decir también que, es importante resaltar el concepto que da Murcia, (2004), a la I-A, “La investigación es la producción de conocimiento, mientras que la acción es la modificación intencional de una realidad dada” (p. 15).
De otro lado, Rincón, 1997 (citado por Bausela, 2004), establece la importancia que tiene la I-A para mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje y por tanto la define de la siguiente manera: “la Investigación – Acción se revela como uno de los modelos de investigación más adecuados para fomentar la calidad de la enseñanza e impulsar la figura del profesional investigador, reflexivo y en continua formación permanente”. (p. 8)
Desde esta panorámica que brinda la I-A se puede iniciar en las instituciones educativas haciendo los primeros pinos sobre los proyectos de investigación en el aula y en otras donde ya se ha iniciado este proceso continuar con su desarrollo, partiendo desde el Aprendizaje Cooperativo-Colaborativo-ACC- como vehículo fundamental en esta metodología, ya que es una estrategia con un enfoque constructivista  y activo que va de la mano con la IA, y  además porque ambos permiten el desarrollo de herramientas que marchan encaminadas a resolver asuntos problémicos entre los diferentes actores del proceso educativo y es también donde se dinamiza las relaciones entre estudiante-estudiante, docente-estudiante y docente-comunidad en general.
Como se ha venido dilucidando a través de este artículo la I-A y el ACC tienen estrategias en común que le van a permitir a la escuela el desarrollo de proyectos de investigación, las cuales que buscan la interacción en un contexto social (comunidad educativa), la toma de decisiones mutua, la aplicación de conocimientos previos, el ejercicio de pensamiento crítico, autorreflexivo y propositivo,  principios que van de la mano con el mejoramiento de las competencias básica, científicas, tecnológicas y ciudadanas que son el principal objetivo de los programas educativos del país y de las políticas internacionales en educación.
Desde este contexto, se dan a conocer las principales herramientas que brindan la I-A y el ACC para el mejoramiento de proceso de enseñanza aprendizaje en el aula.
Características comunes entre la Investigación-Acción y Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.
ü  Es participativa y colaborativa
ü  Conlleva al trabajo cooperativo
ü  Interdependencia positiva
ü  se configura como una espiral de ciclos de planificación, acción, observación y reflexión.
ü  Crea comunidades autocríticas
ü  Da prioridad a la praxis
ü  Conlleva a resolver problemas contextualizados
ü  Es un proceso político
ü  Utiliza procesos de investigación científica
ü  Reflexiona sobre los resultados obtenidos
ü  Es interactiva
ü  Busca desarrollar una comprensión holística
ü  Retroalimentación continua
ü  Autoevaluativa
ü  Establece una relación de iguales (emancipadora)
ü  La validez de la investigación se logra a través de estrategias cualitativas
ü  El docente y los estudiantes son investigadores y participantes del proyecto de investigación.
ü  El docente y los estudiantes aprenden a resolver problemas de la cotidianidad escolar mediante la pregunta problematizadora.
Después de conocer todas estas características que son muy similares entre la I-A y el ACC y que son de vital importancia para la inserción de los proyectos de investigación en la escuela y más específicamente en el aula, no se debe dejar de lado que también tiene muchos beneficios de carácter ético ya que, según la definición del Centro de Estudios e Investigaciones Pedagógicas (2000) (citado por el Ministerio de Educación de Perú) se:
..Reconoce a los actores en su autonomía y crea las condiciones para la construcción colectiva de conocimiento en y desde la práctica pedagógica…requiere de actitudes de valoración hacia los demás, respeto a la diferencia, capacidad para hacer acuerdos y cumplirlos, dedicación y lo más importante la apertura al cambio.”(p. 53).
Para terminar,  cabe destacar que la Investigación-Acción y el Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo son una herramienta eficaz para enfrentar las debilidades que tiene el sistema educativo en Colombia como lo evidencian los resultados de las diferentes pruebas ya sea nacionales-SABER- e internacionales-PISA-; ante un mundo tan globalizado que cada día se transforma y que al hacerlo implica modificaciones profundas en todos los ámbitos y sobre todo en campos tan específicos como el conocimiento, la tecnología, los nuevos lenguajes, la información, la comunicación, la innovación y la investigación. Por tanto, lo que el docente debe hacer de manera gradual y sistemática es desmitificar el papel de la investigación, pasar de verla como algo inalcanzable para cualquier persona del común a verla como estrategia fácil de aplicar en la escuela y en las aulas-ver la investigación como una posibilidad para solucionar los problemas cotidianos-para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Para concluir, se hace evidente que con la implementación de la I-A a través del ACC nos permite resolver interrogantes que teníamos al inicio: ¿Cómo lograr la inserción de la investigación en la escuela y en el aula? ¿Cómo conseguir que la investigación forme parte de la cultura de la escuela y del aula? ¿Cómo impactar realmente en la calidad de la educación institucional, regional y nacional? Y de esta perspectiva buscar la innovación en los procesos educativos; que cada día sean más pertinentes, es decir, más aplicados a la realidad para promover el aprendizaje significativo.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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