Trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados.
Anónimo
RESUMEN
En
este siglo de grandes cambios y transformaciones en todos los ámbitos la
educación constituye un instrumento indispensable para lograr una sociedad más
justa, libre y en paz. Frente a este panorama resulta importante reflexionar
sobre, ¿Cuál es el rol del docente en los procesos formativos escolares? Sin
duda alguna el de contribuir en la construcción de estrategias de
enseñanza-aprendizaje que faciliten la formación de personas con pensamiento
crítico, autoreflexivos y propositivos, lo cual apunta hacia un aprendizaje
significativo.
Desde
esta perspectiva, en este ensayo se propone el aprendizaje
cooperativo-colaborativo propuesto por Johnson & Johnson, 1991 y
Kegan,1994, como necesidad, recurso y vehículo para llevar a los niños, niñas y
jóvenes de Colombia hacia a una formación integral desde una perspectiva
socioafectiva, ya que desde los primeros años debemos formar a los niños y
niñas en la aceptación de sí mismos y de los demás, para que de esta manera se
construyan mejores relaciones entre estudiante-estudiante, estudiante-docente y
docente-comunidad, por tanto, este modelo se convierte en estandarte de la
participación democrática compleja, donde se fortalecen las relaciones interpersonales,
las cuales facilitan la interacción con otros contextos y también le brinda la
posibilidad de dar soluciones pertinentes a situaciones problemáticas
cotidianas.
Palabras Claves:
Modelo
pedagógico, aprendizaje, enseñanza, aprendizaje cooperativo, aprendizaje
colaborativo, aprendizaje significativo, socioafectivo.
Abstract
In this century of great changes and transformations
in all spheres of education is a prerequisite for a more just, free and
peaceful society instrument. Against this background it is important to reflect
on, what is the role of teachers in school learning processes? Undoubtedly to
contribute in the construction of teaching and learning strategies aimed at
training people with critical thinking, self-reflective and proactive.
From this perspective, this essay proposes the
cooperative-collaborative learning proposed by Johnson & Johnson, 1991 and
Kegan, 1994, as a need, resource and vehicle to bring the children of Colombia
to an integral formation from a Socio-affective perspective, since from the
first years we must train children in the acceptance of themselves and others,
so that better relationships between student-student, student-teacher and
teacher-community can be This model becomes a banner of complex democratic
participation, where interpersonal relationships are strengthened, which
facilitate interaction with other contexts and also gives the possibility of
giving pertinent solutions to everyday problematic situations.
Key word:
Teaching model, learning, teaching, cooperative
learning, collaborative learning, significant learning and socioaffective.
INTRODUCCIÓN
Teniendo
en cuenta los grandes cambios que se están dando en un mundo tan cambiante y en
el cual se plantean nuevos retos para el siglo XXI en los ámbitos social,
económico, político, tecnológico y por ende, la educación también debe avanzar
a pasos agigantados para tratar de cerrar la gran brecha que se evidencia entre
el campo social y el sistema educativo. Cabe anotar, que tal diferencia no se
da solamente en América Latina sino que también se da en los países industrializados.
Al respecto Delval dice (citado por De Zubiría, 2011),
Así
pues, podemos afirmar que el tipo de enseñanza que se proporciona en la mayoría
de las escuelas, incluidas las de los países más desarrollados, tiene como
objetivo la producción de individuos sumisos y contribuye al mantenimiento del
orden social, es en muchos aspectos una preparación para el trabajo dependiente
y alienado, por lo que limita los cambios sociales y constituye un freno al
potencial creativo de los individuos. (Delval, 1989, p. 32) (S.N).
En
tal sentido, también es relevante hacer una reflexión acerca de los resultados
de las pruebas externas nacionales (SABER) e internacionales (PISA, TIMSS,
SERCE, e ICCS) donde a los estudiantes no les suele ir nada bien y no se
necesita ser un mago para inferirlo, ya que como docentes se tiene la
experiencia de las instituciones educativas donde se labora y donde se puede hacer
un análisis de los resultados de estas, los cuales suelen ser poco alentadores porque
solo algunos pocos “contados con los dedos de la mano” logran un puntaje alto o
superior. Y si se habla de las pruebas internacionales por ejemplo las pruebas
PISA, pues es peor la sorpresa y muy desalentadora, sería mejor decir que es
una colisión, ya que Colombia ocupó los últimos lugares en esta popular prueba.
Como lo demuestra Espinosa, J.R. (2014), p. 1:
En
los estudios PISA sobre la calidad de la educación, Colombia ocupó el puesto 62
entre 65 países, entre los cuales estaban incluidos países de desarrollo
económico medio y alto y otros países similares a Colombia. El estudio muestra,
entre otras cosas, que el 74 % de los estudiantes colombianos se rajaron en la
prueba de matemáticas, mientras que el promedio general de rajados, para todos
los países, fue de 32 %. Un golpe duro. (Espinosa, J.R. (2014). Hablemos de Educación. Revista Semana)
Ante
este panorama en el campo educativo se hace necesario y urgente replantearse el
papel del docente. Como profesionales de la educación se debe estar abiertos al
cambio de paradigmas para de esta manera afrontar en forma exitosa los retos
que se presentan a diario en las aulas. Es así, que el maestro desde la escuela
debe abrirse a nuevas experiencias y/o metodologías de enseñanza-aprendizaje
que logren transformar la acción educativa, como lo específica el MEN en los
lineamentos curriculares:
Iniciar
cambios profundos hacia nuevas realidades en donde las "utopías" y la
imaginación de nuevos modelos de sociedad estimulen entre nosotros un hombre
nuevo con una actitud mental nueva, consciente de que no hay realidades por
imitar sino futuros por construir, y en el cual las mejores condiciones de vida
que se vayan alcanzando exigirán no tanto tener más sino ser más, pues ésta es
la verdadera condición del progreso humano. (MEN. 1998. Serie lineamientos curriculares).
En
este sentido se presenta el aprendizaje cooperativo-colaborativo como una
herramienta eficaz para el desarrollo de competencias básicas en los
estudiantes que les permita comprender de manera holística la realidad y de
esta forma dar soluciones adecuadas a problemáticas que se le presentan en la
vida diaria.
MODELO PEDAGÓGICO
COOPERATIVO-COLABORATIVO EN EL AULA
Teniendo
en cuenta el contexto colombiano donde los estudiantes provienen de ambientes
culturales heterogéneos es evidente plantear estrategias y experiencias
innovadoras en donde los procesos educativos sean cada vez más abarcadores, dinámicos
y pertinentes tanto en la educación básica como en la media, que apunten a la
formación de personas más críticas y reflexivas de su propia realidad.
De
otro lado, los planes y programas del Ministerio de Educación Nacional (MEN), en
especial los lineamientos curriculares y los estándares básicos de desempeño,
nos ilustran sobre el tipo de hombre a formar para el siglo XXI, en atención a
estos se puede decir que apuntan a la
formación de una persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales
como culturales y además “con el pleno
convencimiento de que la educación es el camino para garantizar la paz,
asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo del país”
(MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6). Todo esto con el fin de
mejorar la calidad de la educación y las relaciones entre estudiantes, docentes
y comunidad en general y sobre todo que cada niño, niña o joven tenga una
formación integral que le permita desarrollar su propio proyecto de vida y
además ser exitoso, lo que en
palabras de nuestro Nobel de literatura sería,
[Necesitamos]
una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos
inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una
sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra
creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para
nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal… Por el país próspero
y justo que soñamos: al alcance de los niños. (García, G, 1996, p. 147)
Desde
este punto de vista y teniendo en cuenta que la historia de la educación se ha
ido transformado de acuerdo a los cambios sociales de cada época, por lo tanto
la historia de la educación se traduce en la evolución del hombre. Lo que
conlleva a decir que “la educación ha pasado de ser una construcción individual
de conocimiento, a convertirse en una construcción social” (Vélez, 2012, p. 12),
y desde esta perspectiva conviene apostarle al modelo pedagógico
cooperativo-colaborativo que posee una serie de características importantes
para construir una sociedad abierta, democrática y participativa.
EL APRENDIZAJE COOPERATIVO
El
aprendizaje cooperativo-colaborativo convierte al estudiante en un sujeto
social por excelencia lo que le va permitir la aceptación de sí mismos y de los
demás, el respeto por la diferencia, la responsabilidad individual en el
trabajo en equipo, la comunicación eficaz que fortalece las relaciones
sociales, la toma de decisiones concertadas y de beneficio común, para así hacerle
frente al individualismo y construir un
conocimiento colectivo y a la vez individual, como lo propone Serrano (1996) en
los siguientes parámetros:
En
el "aprendizaje cooperativo", el parámetro igualdad presenta una alta
valoración, y el parámetro mutualidad presenta una gran variabilidad que
depende de las relaciones intergrupales (nivel de responsabilidad de los
miembros del grupo, tipos de roles, etc.) o intergrupales (grado de cooperación
existente entre los equipos, etc.) y de las estructuras de tarea y de
recompensa (naturaleza extrínseca o intrínseca de la recompensa, etc.). Este
tipo de aprendizaje se suele postular cuando en el aula se encuentra unos
niveles de heterogeneidad media en cuanto a la habilidad y la competencia de
sus miembros.
Finalmente,
en el "aprendizaje colaborativo" ambos parámetros alcanzan
valoraciones altas y es una situación de aprendizaje que se plantea cuando los
alumnos son novatos en el dominio de una tarea y trabajan juntos y de forma
ininterrumpida para llegar a su resolución.
También
es pertinente tener en cuenta algunos aportes de otros autores reconocidos
sobre lo que es el aprendizaje cooperativo-colaborativo para ilustrarnos sobre
sus características más importantes y las cuales han sido citadas por la
Universidad EAFIT (2008) en el portal de Colombia Aprende, como son:
Jonhson, D. y Jonhson, R.
(1987). El aprendizaje cooperativo es un conjunto de métodos de instrucción
para la aplicación en pequeños grupos, de entrenamiento y desarrollo de
habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada
miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como del de los
restantes miembros del grupo.
Hiltz y Turoff. (1993).
“El aprendizaje cooperativo se define como un proceso de aprendizaje que
enfatiza el grupo a los esfuerzos colaborativos entre profesores y estudiantes…
El conocimiento es visto como un constructo social, y por lo tanto el proceso
educativo es facilitado por la interacción social en un entorno que facilita la
interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales”.
A la luz de estos dos autores se puede decir que el
aprendizaje cooperativo es importante para el estudiante porque estimula la
interacción entre iguales, mejorando así las relaciones interpersonales y el
aprendizaje de conceptos y contenidos, ya que hay mayor confianza para el
trabajo en pequeños grupos, lo que les permite la formación de la competencia
social y por ende confluir en una sinergia donde todos adquieren
responsabilidades para alcanzar los objetivos a nivel grupal e individual.
En pensamiento de
Prescott, (1993), el aprendizaje colaborativo busca propiciar espacios en los cuales
se dé, el desarrollo de habilidades individuales y grupales a partir de la
discusión entre los estudiantes al momento de explorar nuevos conceptos siendo
cada quien responsable de su propio aprendizaje… (p. 2)
Y
desde esta perspectiva cabe resaltar que el aprendizaje cooperativo como el
aprendizaje colaborativo muchas veces se ha utilizado de manera indistinta,
pero en realidad entre ellos existe una línea divisoria muy sutil, ya que son
dos metodologías similares porque ambos trabajan con grupos pequeños de
estudiantes - cuatro o cinco - donde se desarrollar habilidades socio-afectivas
y se espera como resultado un aprendizaje significativo.
En
este orden de ideas, el aprendizaje cooperativo-colaborativo genera una serie
de relaciones entre estudiante-estudiante y estudiante-docente que les permite
desarrollar experiencias sociales y escolares, lo cual convierte a la educación
en un vehículo para la creación de una sociedad democrática compleja, donde
“las relaciones interpersonales se amplían y enriquecen, desarrollándose el
conjunto de conocimientos y experiencias ofrecidas por otros contextos
(familia, sociedad)” (Lara, R. S. 2005).
Lo
anterior, evidencia la importancia de implementar este tipo de aprendizaje en
las instituciones educativas, y sobre todo en la actualidad en que la sociedad
colombiana atraviesa por una gran problemática social como son la violencia, el
narcotráfico, la pobreza, la corrupción, etc., lo que se ve reflejado en los
niños escolares en su mala convivencia diaria y el rendimiento académico
deficiente, por tanto este modelo ayuda a formar hábitos de trabajo en grupo,
trabajo en equipo, interacción simultánea (cara a cara), participación
igualitaria, habilidades personales y de grupo, interacción con el entorno
cercano, a fin de que a través de sus vivencias y experiencias significativas
se acerque al aprendizaje “y tal vez lo más importante para un país como el
nuestro, desarrollar competencias ciudadanas que nos den la posibilidad de
formar una nueva generación de colombianos comprometidos, respetuosos de la
diferencia y defensores del bien común” (MEN. Estándares Básicos de
Competencias, 2006, p. 6).
Es
desde esta mirada que el docente debe ser una persona reflexiva y crítica, que
constantemente este buscando el cambio de esquemas educativos que han estado
muy arraigados en la sociedad de las diferentes épocas y que por lo general
buscan la sumisión de la población ante los gobiernos de turno y las políticas
neoliberales que nos invaden en este nuevo siglo, época de aperturas
económicas, tratados de libre comercio, transnacionales, en fin lo que conoce
como globalización. Y es por todo esto, que con la implementación de modelos
educativos contemporáneos que contrarresten los modelos tradicionales que son
bastantes deshumanizantes y mantienen al pueblo subyugado al poder, se busca
romper con paradigmas. Con relación a este punto Covey (1997), (citado por
Calsadilla, M. E., 2002) plantea que:
“los
paradigmas” se emplean por lo general con el sentido de modelo, teoría,
percepción, supuestos o marco de referencia; un cambio de paradigma es cuando
se rompe con la tradición, con los viejos modos de pensar, con los antiguos
paradigmas, ese cambio de paradigma nos empuja de modo instantáneo o gradual,
que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas
transformaciones. (p. 40).
Al
mismo tiempo, que en Colombia se vislumbran grandes cambios sociales tan
álgidos como el proceso de paz, y por las múltiples problemáticas que se viven
a diario, también se debe pensar en procesos educativos que permitan establecer
una conexión directa con el posconflicto, y que según el señor presidente de la
republica Juan Manuel Santos, (2014),
Para ganar
la paz en un segundo tiempo tenemos que ser más ambiciosos: Colombia sea la más educada
de América Latina, para que cada niño o joven tenga un
desarrollo integral que le permita ser exitoso. ¿Por qué? porque la educación
es el camino a la reconciliación, a la solidaridad y a la prosperidad. Este es
un esfuerzo de todos, necesitamos el apoyo de los padres, maestros, rectores,
empresas ¡De toda la sociedad! (SANTOS,
J.M. 2014).
Acorde con lo anterior, el docente debe
estar en una constante reflexión sobre su práctica para lograr la
transformación permanente de sus concepciones, creencias e imaginarios sobre su
saber profesional para poder buscar las mejores estrategias pedagógicas y
didácticas que le hagan frente a este tipo de cambios que se presentan
constantemente en los entornos escolares, siempre en la búsqueda de la calidad
de la educación y la formación integral de los niños, niñas y jóvenes de
Colombia. Esta preocupación conlleva a plantearse
el siguiente interrogante:
¿Cuál
debe ser el punto de partida de la acción educativa en la actual situación de Colombia?
Aquí se debe tener en cuenta la
normatividad Colombiana y las políticas actuales del Gobierno Nacional, para
que el modelo educativo que se implemente este acorde a estos parámetros. Es
así, como el aprendizaje cooperativo-colaborativo es una buena estrategia
pedagógica, porque brinda oportunidades para afrontar los retos educativos y
sociales que atraviesa Colombia, como por ejemplo la tan anhelada paz, la cual
va a generar un posconflicto que necesitará unas condiciones especiales para su
tratamiento en todos los campos: educativo, social, cultural, político,
económico y tecnológico.
En definitiva, el modelo pedagógico
cooperativo-colaborativo va a ser de gran incidencia en esta etapa del
posconflicto colombiano, ya que está ligado con las relaciones interpersonales,
el trabajo en grupo, el trabajo en equipo, también permite una heterogeneidad
en la comunicación y al mismo tiempo se desarrolla una serie de habilidades
como la interacción entre los estudiantes y el docente para hacerle frente al
individualismo, lo que juega un papel clave en la construcción del conocimiento
a nivel individual y en el desarrollo de prácticas sociales y la adquisición de
competencias ciudadanas que primordiales para la convivencia en paz que por
años ha sido una utopía en Colombia. Es decir que este modelo permite la
implementación de las políticas internacionales para el mejoramiento de la
calidad de la educación como lo propone la Comisión Internacional sobre la
Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors (Unesco, 1996):
Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir
sobre el propio entorno; aprender a
vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las
actividades humanas; por último, aprender
a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores.
Y también
está acorde con las políticas nacionales como son la formación de una
persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales como culturales y
además “con el pleno convencimiento de que la educación es el camino para
garantizar la paz, asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al
desarrollo del país” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6).
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