jueves, 8 de diciembre de 2016

EL MODELO PEDAGÓGICO COOPERATIVO-COLABORATIVO EN EL AULA: UNA ESTRATEGIA PARA MEJORAR EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE


Trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados. 
Anónimo


RESUMEN
En este siglo de grandes cambios y transformaciones en todos los ámbitos la educación constituye un instrumento indispensable para lograr una sociedad más justa, libre y en paz. Frente a este panorama resulta importante reflexionar sobre, ¿Cuál es el rol del docente en los procesos formativos escolares? Sin duda alguna el de contribuir en la construcción de estrategias de enseñanza-aprendizaje que faciliten la formación de personas con pensamiento crítico, autoreflexivos y propositivos, lo cual apunta hacia un aprendizaje significativo.
Desde esta perspectiva, en este ensayo se propone el aprendizaje cooperativo-colaborativo propuesto por Johnson & Johnson, 1991 y Kegan,1994, como necesidad, recurso y vehículo para llevar a los niños, niñas y jóvenes de Colombia hacia a una formación integral desde una perspectiva socioafectiva, ya que desde los primeros años debemos formar a los niños y niñas en la aceptación de sí mismos y de los demás, para que de esta manera se construyan mejores relaciones entre estudiante-estudiante, estudiante-docente y docente-comunidad, por tanto, este modelo se convierte en estandarte de la participación democrática compleja, donde se fortalecen las relaciones interpersonales, las cuales facilitan la interacción con otros contextos y también le brinda la posibilidad de dar soluciones pertinentes a situaciones problemáticas cotidianas.   
Palabras Claves:
Modelo pedagógico, aprendizaje, enseñanza, aprendizaje cooperativo, aprendizaje colaborativo, aprendizaje significativo, socioafectivo.
Abstract
In this century of great changes and transformations in all spheres of education is a prerequisite for a more just, free and peaceful society instrument. Against this background it is important to reflect on, what is the role of teachers in school learning processes? Undoubtedly to contribute in the construction of teaching and learning strategies aimed at training people with critical thinking, self-reflective and proactive.
From this perspective, this essay proposes the cooperative-collaborative learning proposed by Johnson & Johnson, 1991 and Kegan, 1994, as a need, resource and vehicle to bring the children of Colombia to an integral formation from a Socio-affective perspective, since from the first years we must train children in the acceptance of themselves and others, so that better relationships between student-student, student-teacher and teacher-community can be This model becomes a banner of complex democratic participation, where interpersonal relationships are strengthened, which facilitate interaction with other contexts and also gives the possibility of giving pertinent solutions to everyday problematic situations.
Key word:
Teaching model, learning, teaching, cooperative learning, collaborative learning, significant learning and socioaffective.

INTRODUCCIÓN

Teniendo en cuenta los grandes cambios que se están dando en un mundo tan cambiante y en el cual se plantean nuevos retos para el siglo XXI en los ámbitos social, económico, político, tecnológico y por ende, la educación también debe avanzar a pasos agigantados para tratar de cerrar la gran brecha que se evidencia entre el campo social y el sistema educativo. Cabe anotar, que tal diferencia no se da solamente en América Latina sino que también se da en los países industrializados. Al respecto Delval dice (citado por De Zubiría, 2011),
Así pues, podemos afirmar que el tipo de enseñanza que se proporciona en la mayoría de las escuelas, incluidas las de los países más desarrollados, tiene como objetivo la producción de individuos sumisos y contribuye al mantenimiento del orden social, es en muchos aspectos una preparación para el trabajo dependiente y alienado, por lo que limita los cambios sociales y constituye un freno al potencial creativo de los individuos. (Delval, 1989, p. 32) (S.N).
En tal sentido, también es relevante hacer una reflexión acerca de los resultados de las pruebas externas nacionales (SABER) e internacionales (PISA, TIMSS, SERCE, e ICCS) donde a los estudiantes no les suele ir nada bien y no se necesita ser un mago para inferirlo, ya que como docentes se tiene la experiencia de las instituciones educativas donde se labora y donde se puede hacer un análisis de los resultados de estas, los cuales suelen ser poco alentadores porque solo algunos pocos “contados con los dedos de la mano” logran un puntaje alto o superior. Y si se habla de las pruebas internacionales por ejemplo las pruebas PISA, pues es peor la sorpresa y muy desalentadora, sería mejor decir que es una colisión, ya que Colombia ocupó los últimos lugares en esta popular prueba. Como lo demuestra Espinosa, J.R. (2014), p. 1:
En los estudios PISA sobre la calidad de la educación, Colombia ocupó el puesto 62 entre 65 países, entre los cuales estaban incluidos países de desarrollo económico medio y alto y otros países similares a Colombia. El estudio muestra, entre otras cosas, que el 74 % de los estudiantes colombianos se rajaron en la prueba de matemáticas, mientras que el promedio general de rajados, para todos los países, fue de 32 %. Un golpe duro. (Espinosa, J.R. (2014). Hablemos de Educación. Revista Semana)
Ante este panorama en el campo educativo se hace necesario y urgente replantearse el papel del docente. Como profesionales de la educación se debe estar abiertos al cambio de paradigmas para de esta manera afrontar en forma exitosa los retos que se presentan a diario en las aulas. Es así, que el maestro desde la escuela debe abrirse a nuevas experiencias y/o metodologías de enseñanza-aprendizaje que logren transformar la acción educativa, como lo específica el MEN en los lineamentos curriculares:  
Iniciar cambios profundos hacia nuevas realidades en donde las "utopías" y la imaginación de nuevos modelos de sociedad estimulen entre nosotros un hombre nuevo con una actitud mental nueva, consciente de que no hay realidades por imitar sino futuros por construir, y en el cual las mejores condiciones de vida que se vayan alcanzando exigirán no tanto tener más sino ser más, pues ésta es la verdadera condición del progreso humano. (MEN. 1998. Serie lineamientos curriculares).

En este sentido se presenta el aprendizaje cooperativo-colaborativo como una herramienta eficaz para el desarrollo de competencias básicas en los estudiantes que les permita comprender de manera holística la realidad y de esta forma dar soluciones adecuadas a problemáticas que se le presentan en la vida diaria. 

MODELO PEDAGÓGICO COOPERATIVO-COLABORATIVO EN EL AULA

Teniendo en cuenta el contexto colombiano donde los estudiantes provienen de ambientes culturales heterogéneos es evidente plantear estrategias y experiencias innovadoras en donde los procesos educativos sean cada vez más abarcadores, dinámicos y pertinentes tanto en la educación básica como en la media, que apunten a la formación de personas más críticas y reflexivas de su propia realidad.
De otro lado, los planes y programas del Ministerio de Educación Nacional (MEN), en especial los lineamientos curriculares y los estándares básicos de desempeño, nos ilustran sobre el tipo de hombre a formar para el siglo XXI, en atención a estos se puede decir que  apuntan a la formación de una persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales como culturales  y además “con el pleno convencimiento de que la educación es el camino para garantizar la paz, asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo del país” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6). Todo esto con el fin de mejorar la calidad de la educación y las relaciones entre estudiantes, docentes y comunidad en general y sobre todo que cada niño, niña o joven tenga una formación integral que le permita desarrollar su propio proyecto de vida y además ser exitoso, lo que en palabras de nuestro Nobel de literatura sería, 
[Necesitamos] una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal… Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños. (García, G, 1996, p. 147)
Desde este punto de vista y teniendo en cuenta que la historia de la educación se ha ido transformado de acuerdo a los cambios sociales de cada época, por lo tanto la historia de la educación se traduce en la evolución del hombre. Lo que conlleva a decir que “la educación ha pasado de ser una construcción individual de conocimiento, a convertirse en una construcción social” (Vélez, 2012, p. 12), y desde esta perspectiva conviene apostarle al modelo pedagógico cooperativo-colaborativo que posee una serie de características importantes para construir una sociedad abierta, democrática y participativa.
EL APRENDIZAJE COOPERATIVO
El aprendizaje cooperativo-colaborativo convierte al estudiante en un sujeto social por excelencia lo que le va permitir la aceptación de sí mismos y de los demás, el respeto por la diferencia, la responsabilidad individual en el trabajo en equipo, la comunicación eficaz que fortalece las relaciones sociales, la toma de decisiones concertadas y de beneficio común, para así hacerle frente al individualismo y  construir un conocimiento colectivo y a la vez individual, como lo propone Serrano (1996) en los siguientes parámetros:
En el "aprendizaje cooperativo", el parámetro igualdad presenta una alta valoración, y el parámetro mutualidad presenta una gran variabilidad que depende de las relaciones intergrupales (nivel de responsabilidad de los miembros del grupo, tipos de roles, etc.) o intergrupales (grado de cooperación existente entre los equipos, etc.) y de las estructuras de tarea y de recompensa (naturaleza extrínseca o intrínseca de la recompensa, etc.). Este tipo de aprendizaje se suele postular cuando en el aula se encuentra unos niveles de heterogeneidad media en cuanto a la habilidad y la competencia de sus miembros.
Finalmente, en el "aprendizaje colaborativo" ambos parámetros alcanzan valoraciones altas y es una situación de aprendizaje que se plantea cuando los alumnos son novatos en el dominio de una tarea y trabajan juntos y de forma ininterrumpida para llegar a su resolución.
También es pertinente tener en cuenta algunos aportes de otros autores reconocidos sobre lo que es el aprendizaje cooperativo-colaborativo para ilustrarnos sobre sus características más importantes y las cuales han sido citadas por la Universidad EAFIT (2008) en el portal de Colombia Aprende, como son:
Jonhson, D. y Jonhson, R. (1987). El aprendizaje cooperativo es un conjunto de métodos de instrucción para la aplicación en pequeños grupos, de entrenamiento y desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje como del de los restantes miembros del grupo.
Hiltz y Turoff. (1993). “El aprendizaje cooperativo se define como un proceso de aprendizaje que enfatiza el grupo a los esfuerzos colaborativos entre profesores y estudiantes… El conocimiento es visto como un constructo social, y por lo tanto el proceso educativo es facilitado por la interacción social en un entorno que facilita la interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales”.
A la luz de estos dos autores se puede decir que el aprendizaje cooperativo es importante para el estudiante porque estimula la interacción entre iguales, mejorando así las relaciones interpersonales y el aprendizaje de conceptos y contenidos, ya que hay mayor confianza para el trabajo en pequeños grupos, lo que les permite la formación de la competencia social y por ende confluir en una sinergia donde todos adquieren responsabilidades para alcanzar los objetivos a nivel grupal e individual.
En pensamiento de Prescott, (1993), el aprendizaje colaborativo busca propiciar espacios en los cuales se dé, el desarrollo de habilidades individuales y grupales a partir de la discusión entre los estudiantes al momento de explorar nuevos conceptos siendo cada quien responsable de su propio aprendizaje… (p. 2)
Y desde esta perspectiva cabe resaltar que el aprendizaje cooperativo como el aprendizaje colaborativo muchas veces se ha utilizado de manera indistinta, pero en realidad entre ellos existe una línea divisoria muy sutil, ya que son dos metodologías similares porque ambos trabajan con grupos pequeños de estudiantes - cuatro o cinco - donde se desarrollar habilidades socio-afectivas y se espera como resultado un aprendizaje significativo.
En este orden de ideas, el aprendizaje cooperativo-colaborativo genera una serie de relaciones entre estudiante-estudiante y estudiante-docente que les permite desarrollar experiencias sociales y escolares, lo cual convierte a la educación en un vehículo para la creación de una sociedad democrática compleja, donde “las relaciones interpersonales se amplían y enriquecen, desarrollándose el conjunto de conocimientos y experiencias ofrecidas por otros contextos (familia, sociedad)” (Lara, R. S. 2005).
Lo anterior, evidencia la importancia de implementar este tipo de aprendizaje en las instituciones educativas, y sobre todo en la actualidad en que la sociedad colombiana atraviesa por una gran problemática social como son la violencia, el narcotráfico, la pobreza, la corrupción, etc., lo que se ve reflejado en los niños escolares en su mala convivencia diaria y el rendimiento académico deficiente, por tanto este modelo ayuda a formar hábitos de trabajo en grupo, trabajo en equipo, interacción simultánea (cara a cara), participación igualitaria, habilidades personales y de grupo, interacción con el entorno cercano, a fin de que a través de sus vivencias y experiencias significativas se acerque al aprendizaje “y tal vez lo más importante para un país como el nuestro, desarrollar competencias ciudadanas que nos den la posibilidad de formar una nueva generación de colombianos comprometidos, respetuosos de la diferencia y defensores del bien común” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6).
Es desde esta mirada que el docente debe ser una persona reflexiva y crítica, que constantemente este buscando el cambio de esquemas educativos que han estado muy arraigados en la sociedad de las diferentes épocas y que por lo general buscan la sumisión de la población ante los gobiernos de turno y las políticas neoliberales que nos invaden en este nuevo siglo, época de aperturas económicas, tratados de libre comercio, transnacionales, en fin lo que conoce como globalización. Y es por todo esto, que con la implementación de modelos educativos contemporáneos que contrarresten los modelos tradicionales que son bastantes deshumanizantes y mantienen al pueblo subyugado al poder, se busca romper con paradigmas. Con relación a este punto Covey (1997), (citado por Calsadilla, M. E., 2002) plantea que:
“los paradigmas” se emplean por lo general con el sentido de modelo, teoría, percepción, supuestos o marco de referencia; un cambio de paradigma es cuando se rompe con la tradición, con los viejos modos de pensar, con los antiguos paradigmas, ese cambio de paradigma nos empuja de modo instantáneo o gradual, que pasemos de una manera de ver el mundo a otra. Ese cambio genera poderosas transformaciones. (p. 40).
Al mismo tiempo, que en Colombia se vislumbran grandes cambios sociales tan álgidos como el proceso de paz, y por las múltiples problemáticas que se viven a diario, también se debe pensar en procesos educativos que permitan establecer una conexión directa con el posconflicto, y que según el señor presidente de la republica Juan Manuel Santos, (2014),
Para ganar la paz en un segundo tiempo tenemos que ser más ambiciosos: Colombia sea la más educada de América Latina, para que cada niño o joven tenga un desarrollo integral que le permita ser exitoso. ¿Por qué? porque la educación es el camino a la reconciliación, a la solidaridad y a la prosperidad. Este es un esfuerzo de todos, necesitamos el apoyo de los padres, maestros, rectores, empresas ¡De toda la sociedad! (SANTOS, J.M. 2014).
Acorde con lo anterior, el docente debe estar en una constante reflexión sobre su práctica para lograr la transformación permanente de sus concepciones, creencias e imaginarios sobre su saber profesional para poder buscar las mejores estrategias pedagógicas y didácticas que le hagan frente a este tipo de cambios que se presentan constantemente en los entornos escolares, siempre en la búsqueda de la calidad de la educación y la formación integral de los niños, niñas y jóvenes de Colombia.  Esta preocupación conlleva a plantearse el siguiente interrogante:
 ¿Cuál debe ser el punto de partida de la acción educativa en la actual situación de Colombia?  
Aquí se debe tener en cuenta la normatividad Colombiana y las políticas actuales del Gobierno Nacional, para que el modelo educativo que se implemente este acorde a estos parámetros. Es así, como el aprendizaje cooperativo-colaborativo es una buena estrategia pedagógica, porque brinda oportunidades para afrontar los retos educativos y sociales que atraviesa Colombia, como por ejemplo la tan anhelada paz, la cual va a generar un posconflicto que necesitará unas condiciones especiales para su tratamiento en todos los campos: educativo, social, cultural, político, económico y tecnológico.
En definitiva, el modelo pedagógico cooperativo-colaborativo va a ser de gran incidencia en esta etapa del posconflicto colombiano, ya que está ligado con las relaciones interpersonales, el trabajo en grupo, el trabajo en equipo, también permite una heterogeneidad en la comunicación y al mismo tiempo se desarrolla una serie de habilidades como la interacción entre los estudiantes y el docente para hacerle frente al individualismo, lo que juega un papel clave en la construcción del conocimiento a nivel individual y en el desarrollo de prácticas sociales y la adquisición de competencias ciudadanas que primordiales para la convivencia en paz que por años ha sido una utopía en Colombia. Es decir que este modelo permite la implementación de las políticas internacionales para el mejoramiento de la calidad de la educación como lo propone la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors (Unesco, 1996):
Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores.
Y también está acorde con las políticas nacionales como son la formación de una persona que respeta y valora las diferencias tanto sociales como culturales y además “con el pleno convencimiento de que la educación es el camino para garantizar la paz, asegurar la igualdad de oportunidades y contribuir al desarrollo del país” (MEN. Estándares Básicos de Competencias, 2006, p. 6).  

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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