“Lo deseable en la innovación
educativa no consiste en que perfeccionemos tácticas para hacer progresar
muestra causa, sino en que mejoremos nuestra capacidad de someter a crítica
nuestra práctica a la luz de nuestros conocimientos, y nuestros conocimientos a
la luz de nuestra práctica”.
Sthenhouse (1984: 285)
RESUMEN
En
un mundo globalizado, con grandes cambios en todos los ámbitos, la
Investigación se ha convertido en uno de los principales factores de las transformaciones
contemporáneas. Por tanto, la investigación ha tomado bastante fuerza en la
escuela constituyéndose en un instrumento indispensable para lograr que los
estudiantes adquieran conocimientos pertinentes que apunten a la formación
integral.
En
consecuencia, en este ensayo se propone la Investigación-Acción (I-A) como
necesidad, recurso y vehículo para la formación de competencias básicas,
científicas y ciudadanas en los niños, niñas y jóvenes escolares, a través del
Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.
Palabras Claves:
Investigación,
investigación educativa, investigación-acción, aprendizaje colaborativo-cooperativo,
escuela, aula.
Abstract
In a globalized
world, with major changes in all areas, research has become one of the main
factors of contemporary changes. Therefore, research has had enough strength in
the school becoming indispensable to ensure that students acquire relevant
knowledge aimed at the comprehensive training instrument.
Consequently, in
this essay Action Research (IA) as necessary, resource and training vehicle for
basic, scientific and citizen in children and young students competencies
proposed, through Cooperative Learning Collaborative.
Key word:
Investigation,
educational Investigation, action Investigation, collaborative-cooperative
learning, school, classroom.
INTRODUCCIÓN
Para
hacerle frente a los cambios acelerados del conocimiento y la diversidad de
paradigmas en un mundo globalizado, se hace necesario docentes competentes que
den respuesta a los problemas de una realidad compleja y dinámica; que adopten
una actitud autoreflexiva y propositiva con respecto a la realidad educativa y
que posean idoneidad profesional para investigar científicamente esa realidad y
transformarla creativamente (Puebla, A., S. F.). Esto en palabras de Murcia,
J., S.F. (citado por Mejía, C. G., 2015), significa que,
El
Docente como agente Investigativo y constructor de espacios de investigación a
través de su gestión profesional y personal, debe motivar, unir, formular y
ordenar con estricto rigor objetivo el pensamiento del grupo, ser flexible y
estar dispuesto a adaptarse a las necesidades especiales de cualquier grupo o
problema particular. (p. 39)
Desde
esta perspectiva y teniendo en cuenta que la investigación actualmente se
encuentra en auge en las diferentes esferas del conocimiento y por ende, en algunas
instituciones educativas también se han hecho importantes avances en este campo,
por tanto, es pertinente decir que la investigación en la escuela se ha ido introduciendo de manera gradual por
diferentes programas y estrategias planteadas por los gobiernos de turno como
es por ejemplo el programa de ONDAS-COLCIENCIAS; así mismo, la investigación en
la escuela se ha vuelto cada día más necesaria y a la vez una exigencia para
lograr mejorar la calidad de la educación. Por consiguiente, como formadores de
las personas que tomarán las riendas del país en todo los campos (educativo,
político, económico, tecnológico, etc.), los docentes deben estar en continua
actualización de sus saberes en los diferentes ámbitos para impulsar la
investigación desde el pre-escolar hasta la media y niveles superiores, y así
poco a poco ir construyendo una cultura de la investigación en la escuela y en
el aula.
En
este sentido, el presente trabajo se centra en la investigación educativa y más
específicamente en la Investigación-Acción (I-A) como estrategia pedagógica y
didáctica para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula a través
del Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo (ACC), pues, estas dos estrategias
tienen una importante sinergia, puesto que centran su acción en el estudiante,
el docente y el proceso educativo. A partir de esta metodología el docente lee
su accionar y busca el mejoramiento de su quehacer mediante el análisis del
contexto para “propiciar un ambiente transformador alrededor de los
estudiantes, con el fin de generar cambios significativos en la sociedad”
(Ducuara, 2009). Es así, como el docente a partir del resultado de la
investigación, contribuye a la reflexión crítica y la solución de problemas
específicos no solo en el aula de clase sino en la comunidad educativa y la
sociedad en general. Dicho de otro modo, por el padre Murcia, 2004 (citado por
Mejía, 2015), la investigación “es un trabajo de distintas personas, en
colaboración, cooperación, democracia, esto es, en igualdad de condiciones y de
posibilidades”.
Aproximación conceptual
Es
importante estar al tanto de aportes de diferentes teóricos, ya que permiten
conocer, clarificar y actualizar conceptos, relacionados con el presente
artículo. En este sentido Mejía, (2015), cita a diferentes autores que expresan
la necesidad de mejorar la calidad de la educación a través de la
investigación:
El Padre Jorge Murcia Florián
O.P. Dice: “Investigar para Cambiar”.
Gustavo Mejía Maya,
define: “Sin Investigación es completamente difícil empoderar y comprender
nuestro quehacer universitario”.
Santo Tomás de Aquino,
expresa; “Aprender es poner atención al objeto que me interesa”.
Miguel de Zubiría Samper,
Sintetiza; “la innovación es el elemento fundamental para conceptuar la
complejidad”.
Giovanni Iafrancesco,
profundiza; “Colombia posee ahora un nuevo piso firme que facilitará el
mejoramiento de la calidad de la educación pero todo a través de la
Investigación”. (p. 15)
Desde
esta perspectiva, el docente debe propender por una ardua lucha desde su quehacer
educativo para buscar recursos que le permitan mejores oportunidades para el
desarrollo de proyectos de investigación, que en Colombia son bastantes
esquivos porque el gobierno nacional le da prioridad a la inversión en la guerra
que a esta clase de proyectos, que lo que buscan no es más que la formación
integral de los estudiantes, la transformación de la comunidad educativa y el
fortalecimiento del desarrollo de la sociedad en general.
Y
desde este punto de vista, también es evidente profundizar sobre el siguiente
interrogante ¿qué es la investigación? Mejía, (2015), expone los siguientes
significados de un diccionario especializado desde su etimología:
Del
latín: preposición “en”, “estar en” Vestig: “Vestigium”, sustantivo que en
español coincide con los términos: Vestigio,
Huella, Rastro, Indicio. Acción: sufijo que implica acción, dinamismo.
Su
etimología da la noción de “Seguir una
Huella, Buscar una explicación”. Otros significados atienden a las
palabras: “Investigatio”, “Investigationis”, “Investigare”, Indagar, inquirir, escudriñar, buscar,
atisbar, etc. (p.16)
Además,
si hacemos una mirada retrospectiva y nos trasladamos a épocas remotas la
curiosidad siempre ha llevado al ser humano a preguntarse, el por qué, el cómo,
el cuándo, de las cosas, y por ende lo condujo a buscar respuestas a todas sus
preguntas e inquietudes, y es desde allí que se empezó a utilizar el término
“investigación”. Al respecto conviene decir que Mejía, (2015) define la
investigación como la “herramienta básica, para hacer ciencia, solucionar
problemas, desarrollar estrategias en vía de formación cognitiva y actitudinal”
(p. 16).
Al
mismo tiempo cabe destacar seis definiciones que cita Mejía, (2015) de algunos
teóricos sobre: ¿qué es la investigación?
Briones
(1978, p. 11), dice: “Proceso destinado a producir conocimientos acerca de la
estructura, transformaciones y cambios de la realidad”.
Bunge
la define así (1969 p. 234) “Actividad de descubrir mediante un método válido y
fiable”.
Kerlinger,
(1979 p. 7) a su vez afirma: “Búsqueda sistemática controlada, empírica y
crítica de proposiciones hipotéticas sobre supuestas relaciones que existen
sobre fenómenos”.
En
Barahona y Barahona (1977) “Investigar es preguntar a la naturaleza
fundamentados en lo ya conocido”.
A. Sánchez,
en (1980), piensa así: “Toda Investigación busca establecer la relación
existente entre variables dependientes e independientes”.
Gómez Ardila
(1981), conceptúa así: “Labor Humana y sistemática tendiente a hallar el carácter
de verdad de las hipótesis que explican o solucionan un problema”. (p. 17)
Con
todo y lo anterior, se puede decir que la investigación es una acción
específica y necesaria del ser humano que se desarrolla mediante la aplicación
de elementos teóricos y prácticos de manera sistemática para la búsqueda de la
verdad de las cosas y los fenómenos que lo rodean, y por ende buscar solución a
los problemas que se le presentan a diario, en este caso problemas en el aula
de clase. Y es así, como a través de la investigación ha sido posible ir
enfrentado los múltiples dilemas las
diferentes épocas de la humanidad e ir adquiriendo mayores conocimientos, ya
sean empíricos o científicos, lo que ha permitido el desarrollo y los avances
que hoy se observan en el mundo entero.
Al
respecto conviene decir que, la inserción de la investigación en la escuela y
el aula es un instrumento de vital importancia para mejorar la calidad de la
educación, dado que, Colombia no se ve bien librado en los estudios realizados
por la misión ciencia, educación y desarrollo en 1994 (citada por Tamayo, 1995),
la cual afirma que:
El
índice de científicos por habitante (18 por cada 100.000) está por debajo del
promedio de América Latina y es muy inferior al de países como México y Brasil
(40 por 100.000). Solo el 1% de los científicos del mundo son Latinoamericanos
y, de estos últimos, solo el 1% son colombianos. (p. 1)
También,
cabe mencionar lo que dice el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2010 al
respecto:
A
pesar del progreso alcanzado la brecha se sigue ampliando, ya que el número de
investigadores en los países industrializados continúa en aumento. En 1997, la
diferencia entre la cantidad de investigadores de la OCDE y los de América
Latina eran de 5,19; para 2007, la brecha se había ampliado a 6,14. (p. 11)
De
lo anterior, se puede inferir que en Colombia se hace muy poca investigación en
todos los campos y por tanto, el docente como formador de las futuras
generaciones, deber ser un profesional competente para “enseñarle a los
estudiantes a no pasar desapercibidos por el mundo, es
decir, a protagonizar “actos” específicos de evolución capaces de aportarle al
desarrollo humano y al mejoramiento de la vida bio-humana” (Mejía, 2015, p. 7).
Y de esta manera preparar a los estudiantes para afrontar los cambios sociales
que se están presentando en forma acelerada en este siglo y por tanto, exigen
la adquisición de un conocimiento cada vez más crítico, reflexivo y
propositivo. En efecto, no cabe la menor duda de que la Investigación-Acción
(I-A) es una buena estrategia para ser implementada en las instituciones
educativas porque tiene muchos elementos que permite una multirelación y una
multidireccionalidad entre los actores del proceso enseñanza-aprendizaje
(estudiantes, docentes, padres y madres de familia, sector productivo, y
sociedad en general), de modo que, en palabras de Aguirre (2007), significa que
“la investigación emerge desde la escuela, pero ella debe interpelar la escuela
en general” (p. 48).
La Investigación-Acción (I-A) en el aula
Este
es un enfoque que cada día ha ido tomando más fuerza en el campo educativo no
solo a nivel nacional sino a nivel mundial, ya que permite a los docentes
investigar sobre un determinado problema y a la vez buscar la solución a éste.
En otras palabras, el docente es capaz de analizar, reflexionar y proponer la
solución a las problemáticas que se le presentan a diario en el aula; “es más,
afirma que los buenos docentes hacen esto en forma normal, como una actividad
rutinaria y cotidiana” (Martínez, 2000).
Es
por esto que, es importante revisar la conceptualización sobre la I-A, para
tener una visión más completa sobre sus fines, propósitos e importancia para el
mejoramiento de la calidad de la educación en la escuela y las aulas. Es así como Suarez (2002) citado por (Tesouro,
Dolors de Ribor, Labian, Guillamet & Aguilera, 2007), se refiere
al origen de la I-A de la siguiente manera:
El
origen de la I-A se sitúa en 1946 en los trabajos llevados a cabo en Estados
Unidos por el psicólogo prusiano Kurt Lewin en la década de los cuarenta, a
raíz de la Segunda Guerra Mundial (...) El objetivo de estos trabajos era
resolver problemas prácticos y urgentes, adoptando los investigadores el papel
de agentes de cambio, en colaboración directa con aquellas personas a quienes iban
destinadas las propuestas de intervención”. (p. 2)
Al mismo
tiempo, conviene decir que la I-A por su metodología flexible constituye una
herramienta fundamental para reflexionar sobre las acciones que se desarrollan
en la escuela y en el aula con el fin de mejorar el proceso de
enseñanza-aprendizaje y hacerlo cada día más pertinente para mejorar la calidad
de la educación.
También
dice Tesouro, et al, 2007, que aunque Lewin ideó el proceso de I-A, fue Kolb
quien lo desarrolló a partir del año 1984, entre otros autores como Carr y
Kemmis (1988), que se fueron añadiendo a este desarrollo. Por otro lado Kemmis
(1988), citado por (Tesouro, et al, 2007), define la I-A como:
Una
forma de indagación autorreflexiva realizada por quienes participan
(profesorado, alumnado, o dirección por ejemplo) en las situaciones sociales
(incluyendo las educativas) para mejorar la racionalidad y la justicia de: a)
sus propias prácticas sociales o educativas; b) su comprensión sobre las
mismas; y c) las situaciones e instituciones en que estas prácticas se realizan
(aulas o escuelas, por ejemplo) (p. 2).
Habría
que decir también que, es importante resaltar el concepto que da Murcia, (2004),
a la I-A, “La investigación es la producción de conocimiento, mientras que la
acción es la modificación intencional de una realidad dada” (p. 15).
De
otro lado, Rincón, 1997 (citado por Bausela, 2004), establece la importancia
que tiene la I-A para mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje y por tanto
la define de la siguiente manera: “la Investigación – Acción se revela como uno
de los modelos de investigación más adecuados para fomentar la calidad de la
enseñanza e impulsar la figura del profesional investigador, reflexivo y en
continua formación permanente”. (p. 8)
Desde
esta panorámica que brinda la I-A se puede iniciar en las instituciones
educativas haciendo los primeros pinos sobre los proyectos de investigación en
el aula y en otras donde ya se ha iniciado este proceso continuar con su
desarrollo, partiendo desde el Aprendizaje Cooperativo-Colaborativo-ACC- como
vehículo fundamental en esta metodología, ya que es una estrategia con un enfoque
constructivista y activo que va de la
mano con la IA, y además porque ambos
permiten el desarrollo de herramientas que marchan encaminadas a resolver
asuntos problémicos entre los diferentes actores del proceso educativo y es
también donde se dinamiza las relaciones entre estudiante-estudiante,
docente-estudiante y docente-comunidad en general.
Como
se ha venido dilucidando a través de este artículo la I-A y el ACC tienen
estrategias en común que le van a permitir a la escuela el desarrollo de proyectos
de investigación, las cuales que buscan la interacción en un contexto social
(comunidad educativa), la toma de decisiones mutua, la aplicación de
conocimientos previos, el ejercicio de pensamiento crítico, autorreflexivo y
propositivo, principios que van de la
mano con el mejoramiento de las competencias básica, científicas, tecnológicas
y ciudadanas que son el principal objetivo de los programas educativos del país
y de las políticas internacionales en educación.
Desde
este contexto, se dan a conocer las principales herramientas que brindan la I-A
y el ACC para el mejoramiento de proceso de enseñanza aprendizaje en el aula.
Características comunes entre la
Investigación-Acción y Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.
ü Es
participativa y colaborativa
ü Conlleva
al trabajo cooperativo
ü Interdependencia
positiva
ü se
configura como una espiral de ciclos de planificación, acción, observación y reflexión.
ü Crea
comunidades autocríticas
ü Da
prioridad a la praxis
ü Conlleva
a resolver problemas contextualizados
ü Es un
proceso político
ü Utiliza
procesos de investigación científica
ü Reflexiona
sobre los resultados obtenidos
ü Es
interactiva
ü Busca
desarrollar una comprensión holística
ü Retroalimentación
continua
ü Autoevaluativa
ü Establece
una relación de iguales (emancipadora)
ü La
validez de la investigación se logra a través de estrategias cualitativas
ü El
docente y los estudiantes son investigadores y participantes del proyecto de
investigación.
ü El
docente y los estudiantes aprenden a resolver problemas de la cotidianidad escolar
mediante la pregunta problematizadora.
Después
de conocer todas estas características que son muy similares entre la I-A y el
ACC y que son de vital importancia para la inserción de los proyectos de
investigación en la escuela y más específicamente en el aula, no se debe dejar
de lado que también tiene muchos beneficios de carácter ético ya que, según la
definición del Centro de Estudios e Investigaciones Pedagógicas (2000) (citado
por el Ministerio de Educación de Perú) se:
..Reconoce
a los actores en su autonomía y crea las condiciones para la construcción
colectiva de conocimiento en y desde la práctica pedagógica…requiere de
actitudes de valoración hacia los demás, respeto a la diferencia, capacidad
para hacer acuerdos y cumplirlos, dedicación y lo más importante la apertura al
cambio.”(p. 53).
Para
terminar, cabe destacar que la Investigación-Acción
y el Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo son una herramienta eficaz para
enfrentar las debilidades que tiene el sistema educativo en Colombia como lo
evidencian los resultados de las diferentes pruebas ya sea nacionales-SABER- e
internacionales-PISA-; ante un mundo tan globalizado que cada día se transforma
y que al hacerlo implica modificaciones profundas en todos los ámbitos y sobre
todo en campos tan específicos como el conocimiento, la tecnología, los nuevos
lenguajes, la información, la comunicación, la innovación y la investigación.
Por tanto, lo que el docente debe hacer de manera gradual y sistemática es desmitificar
el papel de la investigación, pasar de verla como algo inalcanzable para cualquier
persona del común a verla como estrategia fácil de aplicar en la escuela y en
las aulas-ver la investigación como una posibilidad para solucionar los
problemas cotidianos-para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Para
concluir, se hace evidente que con la implementación de la I-A a través del ACC
nos permite resolver interrogantes que teníamos al inicio: ¿Cómo lograr la
inserción de la investigación en la escuela y en el aula? ¿Cómo conseguir que
la investigación forme parte de la cultura de la escuela y del aula? ¿Cómo
impactar realmente en la calidad de la educación institucional, regional y
nacional? Y de esta perspectiva buscar la innovación en los procesos
educativos; que cada día sean más pertinentes, es decir, más aplicados a la realidad
para promover el aprendizaje significativo.
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