martes, 6 de diciembre de 2016

LA INVESTIGACIÓN-ACCIÓN COMO ESTRATEGÍA PARA MEJORAR EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS CIENTÍFICAS EN LOS ESTUDIANTES A TRAVÉS DEL APRENDIZAJE COLABORATIVO-COOPERATIVO



 “Lo deseable en la innovación educativa no consiste en que perfeccionemos tácticas para hacer progresar muestra causa, sino en que mejoremos nuestra capacidad de someter a crítica nuestra práctica a la luz de nuestros conocimientos, y nuestros conocimientos a la luz de nuestra práctica”.
Sthenhouse (1984: 285)



RESUMEN

En un mundo globalizado, con grandes cambios en todos los ámbitos, la Investigación se ha convertido en uno de los principales factores de las transformaciones contemporáneas. Por tanto, la investigación ha tomado bastante fuerza en la escuela constituyéndose en un instrumento indispensable para lograr que los estudiantes adquieran conocimientos pertinentes que apunten a la formación integral.
En consecuencia, en este ensayo se propone la Investigación-Acción (I-A) como necesidad, recurso y vehículo para la formación de competencias básicas, científicas y ciudadanas en los niños, niñas y jóvenes escolares, a través del Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.

Palabras Claves:

Investigación, investigación educativa, investigación-acción, aprendizaje colaborativo-cooperativo, escuela, aula.

Abstract

In a globalized world, with major changes in all areas, research has become one of the main factors of contemporary changes. Therefore, research has had enough strength in the school becoming indispensable to ensure that students acquire relevant knowledge aimed at the comprehensive training instrument.
Consequently, in this essay Action Research (IA) as necessary, resource and training vehicle for basic, scientific and citizen in children and young students competencies proposed, through Cooperative Learning Collaborative.
Key word:
Investigation, educational Investigation, action Investigation, collaborative-cooperative learning, school, classroom.

INTRODUCCIÓN

Para hacerle frente a los cambios acelerados del conocimiento y la diversidad de paradigmas en un mundo globalizado, se hace necesario docentes competentes que den respuesta a los problemas de una realidad compleja y dinámica; que adopten una actitud autoreflexiva y propositiva con respecto a la realidad educativa y que posean idoneidad profesional para investigar científicamente esa realidad y transformarla creativamente (Puebla, A., S. F.). Esto en palabras de Murcia, J., S.F. (citado por Mejía, C. G., 2015), significa que,
El Docente como agente Investigativo y constructor de espacios de investigación a través de su gestión profesional y personal, debe motivar, unir, formular y ordenar con estricto rigor objetivo el pensamiento del grupo, ser flexible y estar dispuesto a adaptarse a las necesidades especiales de cualquier grupo o problema particular. (p. 39)
Desde esta perspectiva y teniendo en cuenta que la investigación actualmente se encuentra en auge en las diferentes esferas del conocimiento y por ende, en algunas instituciones educativas también se han hecho importantes avances en este campo, por tanto, es pertinente decir que la investigación en la escuela  se ha ido introduciendo de manera gradual por diferentes programas y estrategias planteadas por los gobiernos de turno como es por ejemplo el programa de ONDAS-COLCIENCIAS; así mismo, la investigación en la escuela se ha vuelto cada día más necesaria y a la vez una exigencia para lograr mejorar la calidad de la educación. Por consiguiente, como formadores de las personas que tomarán las riendas del país en todo los campos (educativo, político, económico, tecnológico, etc.), los docentes deben estar en continua actualización de sus saberes en los diferentes ámbitos para impulsar la investigación desde el pre-escolar hasta la media y niveles superiores, y así poco a poco ir construyendo una cultura de la investigación en la escuela y en el aula.
En este sentido, el presente trabajo se centra en la investigación educativa y más específicamente en la Investigación-Acción (I-A) como estrategia pedagógica y didáctica para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula a través del Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo (ACC), pues, estas dos estrategias tienen una importante sinergia, puesto que centran su acción en el estudiante, el docente y el proceso educativo. A partir de esta metodología el docente lee su accionar y busca el mejoramiento de su quehacer mediante el análisis del contexto para “propiciar un ambiente transformador alrededor de los estudiantes, con el fin de generar cambios significativos en la sociedad” (Ducuara, 2009). Es así, como el docente a partir del resultado de la investigación, contribuye a la reflexión crítica y la solución de problemas específicos no solo en el aula de clase sino en la comunidad educativa y la sociedad en general. Dicho de otro modo, por el padre Murcia, 2004 (citado por Mejía, 2015), la investigación “es un trabajo de distintas personas, en colaboración, cooperación, democracia, esto es, en igualdad de condiciones y de posibilidades”.



Aproximación conceptual

Es importante estar al tanto de aportes de diferentes teóricos, ya que permiten conocer, clarificar y actualizar conceptos, relacionados con el presente artículo. En este sentido Mejía, (2015), cita a diferentes autores que expresan la necesidad de mejorar la calidad de la educación a través de la investigación:
El Padre Jorge Murcia Florián O.P. Dice: “Investigar para Cambiar”.

Gustavo Mejía Maya, define: “Sin Investigación es completamente difícil empoderar y comprender nuestro quehacer universitario”.

Santo Tomás de Aquino, expresa; “Aprender es poner atención al objeto que me interesa”.

Miguel de Zubiría Samper, Sintetiza; “la innovación es el elemento fundamental para conceptuar la complejidad”.

Giovanni Iafrancesco, profundiza; “Colombia posee ahora un nuevo piso firme que facilitará el mejoramiento de la calidad de la educación pero todo a través de la Investigación”. (p. 15)
Desde esta perspectiva, el docente debe propender por una ardua lucha desde su quehacer educativo para buscar recursos que le permitan mejores oportunidades para el desarrollo de proyectos de investigación, que en Colombia son bastantes esquivos porque el gobierno nacional le da prioridad a la inversión en la guerra que a esta clase de proyectos, que lo que buscan no es más que la formación integral de los estudiantes, la transformación de la comunidad educativa y el fortalecimiento del desarrollo de la sociedad en general.
Y desde este punto de vista, también es evidente profundizar sobre el siguiente interrogante ¿qué es la investigación? Mejía, (2015), expone los siguientes significados de un diccionario especializado desde su etimología:
Del latín: preposición “en”, “estar en” Vestig: “Vestigium”, sustantivo que en español coincide con los términos: Vestigio, Huella, Rastro, Indicio. Acción: sufijo que implica acción, dinamismo.
Su etimología da la noción de “Seguir una Huella, Buscar una explicación”. Otros significados atienden a las palabras: “Investigatio”, “Investigationis”, “Investigare”, Indagar, inquirir, escudriñar, buscar, atisbar, etc. (p.16)
Además, si hacemos una mirada retrospectiva y nos trasladamos a épocas remotas la curiosidad siempre ha llevado al ser humano a preguntarse, el por qué, el cómo, el cuándo, de las cosas, y por ende lo condujo a buscar respuestas a todas sus preguntas e inquietudes, y es desde allí que se empezó a utilizar el término “investigación”. Al respecto conviene decir que Mejía, (2015) define la investigación como la “herramienta básica, para hacer ciencia, solucionar problemas, desarrollar estrategias en vía de formación cognitiva y actitudinal” (p. 16).
Al mismo tiempo cabe destacar seis definiciones que cita Mejía, (2015) de algunos teóricos sobre: ¿qué es la investigación?
Briones (1978, p. 11), dice: “Proceso destinado a producir conocimientos acerca de la estructura, transformaciones y cambios de la realidad”.
Bunge la define así (1969 p. 234) “Actividad de descubrir mediante un método válido y fiable”.
Kerlinger, (1979 p. 7) a su vez afirma: “Búsqueda sistemática controlada, empírica y crítica de proposiciones hipotéticas sobre supuestas relaciones que existen sobre fenómenos”.
En Barahona y Barahona (1977) “Investigar es preguntar a la naturaleza fundamentados en lo ya conocido”.
A. Sánchez, en (1980), piensa así: “Toda Investigación busca establecer la relación existente entre variables dependientes e independientes”.
Gómez Ardila (1981), conceptúa así: “Labor Humana y sistemática tendiente a hallar el carácter de verdad de las hipótesis que explican o solucionan un problema”. (p. 17)
Con todo y lo anterior, se puede decir que la investigación es una acción específica y necesaria del ser humano que se desarrolla mediante la aplicación de elementos teóricos y prácticos de manera sistemática para la búsqueda de la verdad de las cosas y los fenómenos que lo rodean, y por ende buscar solución a los problemas que se le presentan a diario, en este caso problemas en el aula de clase. Y es así, como a través de la investigación ha sido posible ir enfrentado los múltiples dilemas  las diferentes épocas de la humanidad e ir adquiriendo mayores conocimientos, ya sean empíricos o científicos, lo que ha permitido el desarrollo y los avances que hoy se observan en el mundo entero.
Al respecto conviene decir que, la inserción de la investigación en la escuela y el aula es un instrumento de vital importancia para mejorar la calidad de la educación, dado que, Colombia no se ve bien librado en los estudios realizados por la misión ciencia, educación y desarrollo en 1994 (citada por Tamayo, 1995), la cual afirma que:
El índice de científicos por habitante (18 por cada 100.000) está por debajo del promedio de América Latina y es muy inferior al de países como México y Brasil (40 por 100.000). Solo el 1% de los científicos del mundo son Latinoamericanos y, de estos últimos, solo el 1% son colombianos. (p. 1)
También, cabe mencionar lo que dice el Banco Interamericano de Desarrollo en el 2010 al respecto:
A pesar del progreso alcanzado la brecha se sigue ampliando, ya que el número de investigadores en los países industrializados continúa en aumento. En 1997, la diferencia entre la cantidad de investigadores de la OCDE y los de América Latina eran de 5,19; para 2007, la brecha se había ampliado a 6,14. (p. 11)
De lo anterior, se puede inferir que en Colombia se hace muy poca investigación en todos los campos y por tanto, el docente como formador de las futuras generaciones, deber ser un profesional competente para “enseñarle a los estudiantes a no pasar desapercibidos por el mundo, es decir, a protagonizar “actos” específicos de evolución capaces de aportarle al desarrollo humano y al mejoramiento de la vida bio-humana” (Mejía, 2015, p. 7). Y de esta manera preparar a los estudiantes para afrontar los cambios sociales que se están presentando en forma acelerada en este siglo y por tanto, exigen la adquisición de un conocimiento cada vez más crítico, reflexivo y propositivo. En efecto, no cabe la menor duda de que la Investigación-Acción (I-A) es una buena estrategia para ser implementada en las instituciones educativas porque tiene muchos elementos que permite una multirelación y una multidireccionalidad entre los actores del proceso enseñanza-aprendizaje (estudiantes, docentes, padres y madres de familia, sector productivo, y sociedad en general), de modo que, en palabras de Aguirre (2007), significa que “la investigación emerge desde la escuela, pero ella debe interpelar la escuela en general” (p. 48). 
La Investigación-Acción (I-A) en el aula
Este es un enfoque que cada día ha ido tomando más fuerza en el campo educativo no solo a nivel nacional sino a nivel mundial, ya que permite a los docentes investigar sobre un determinado problema y a la vez buscar la solución a éste. En otras palabras, el docente es capaz de analizar, reflexionar y proponer la solución a las problemáticas que se le presentan a diario en el aula; “es más, afirma que los buenos docentes hacen esto en forma normal, como una actividad rutinaria y cotidiana” (Martínez, 2000).
Es por esto que, es importante revisar la conceptualización sobre la I-A, para tener una visión más completa sobre sus fines, propósitos e importancia para el mejoramiento de la calidad de la educación en la escuela y las aulas.  Es así como Suarez (2002) citado por (Tesouro, Dolors de Ribor, Labian, Guillamet & Aguilera, 2007), se refiere al origen de la I-A de la siguiente manera:
El origen de la I-A se sitúa en 1946 en los trabajos llevados a cabo en Estados Unidos por el psicólogo prusiano Kurt Lewin en la década de los cuarenta, a raíz de la Segunda Guerra Mundial (...) El objetivo de estos trabajos era resolver problemas prácticos y urgentes, adoptando los investigadores el papel de agentes de cambio, en colaboración directa con aquellas personas a quienes iban destinadas las propuestas de intervención”. (p. 2)
Al mismo tiempo, conviene decir que la I-A por su metodología flexible constituye una herramienta fundamental para reflexionar sobre las acciones que se desarrollan en la escuela y en el aula con el fin de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y hacerlo cada día más pertinente para mejorar la calidad de la educación.
También dice Tesouro, et al, 2007, que aunque Lewin ideó el proceso de I-A, fue Kolb quien lo desarrolló a partir del año 1984, entre otros autores como Carr y Kemmis (1988), que se fueron añadiendo a este desarrollo. Por otro lado Kemmis (1988), citado por (Tesouro, et al, 2007), define la I-A como:
Una forma de indagación autorreflexiva realizada por quienes participan (profesorado, alumnado, o dirección por ejemplo) en las situaciones sociales (incluyendo las educativas) para mejorar la racionalidad y la justicia de: a) sus propias prácticas sociales o educativas; b) su comprensión sobre las mismas; y c) las situaciones e instituciones en que estas prácticas se realizan (aulas o escuelas, por ejemplo) (p. 2).
Habría que decir también que, es importante resaltar el concepto que da Murcia, (2004), a la I-A, “La investigación es la producción de conocimiento, mientras que la acción es la modificación intencional de una realidad dada” (p. 15).
De otro lado, Rincón, 1997 (citado por Bausela, 2004), establece la importancia que tiene la I-A para mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje y por tanto la define de la siguiente manera: “la Investigación – Acción se revela como uno de los modelos de investigación más adecuados para fomentar la calidad de la enseñanza e impulsar la figura del profesional investigador, reflexivo y en continua formación permanente”. (p. 8)
Desde esta panorámica que brinda la I-A se puede iniciar en las instituciones educativas haciendo los primeros pinos sobre los proyectos de investigación en el aula y en otras donde ya se ha iniciado este proceso continuar con su desarrollo, partiendo desde el Aprendizaje Cooperativo-Colaborativo-ACC- como vehículo fundamental en esta metodología, ya que es una estrategia con un enfoque constructivista  y activo que va de la mano con la IA, y  además porque ambos permiten el desarrollo de herramientas que marchan encaminadas a resolver asuntos problémicos entre los diferentes actores del proceso educativo y es también donde se dinamiza las relaciones entre estudiante-estudiante, docente-estudiante y docente-comunidad en general.
Como se ha venido dilucidando a través de este artículo la I-A y el ACC tienen estrategias en común que le van a permitir a la escuela el desarrollo de proyectos de investigación, las cuales que buscan la interacción en un contexto social (comunidad educativa), la toma de decisiones mutua, la aplicación de conocimientos previos, el ejercicio de pensamiento crítico, autorreflexivo y propositivo,  principios que van de la mano con el mejoramiento de las competencias básica, científicas, tecnológicas y ciudadanas que son el principal objetivo de los programas educativos del país y de las políticas internacionales en educación.
Desde este contexto, se dan a conocer las principales herramientas que brindan la I-A y el ACC para el mejoramiento de proceso de enseñanza aprendizaje en el aula.
Características comunes entre la Investigación-Acción y Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo.
ü  Es participativa y colaborativa
ü  Conlleva al trabajo cooperativo
ü  Interdependencia positiva
ü  se configura como una espiral de ciclos de planificación, acción, observación y reflexión.
ü  Crea comunidades autocríticas
ü  Da prioridad a la praxis
ü  Conlleva a resolver problemas contextualizados
ü  Es un proceso político
ü  Utiliza procesos de investigación científica
ü  Reflexiona sobre los resultados obtenidos
ü  Es interactiva
ü  Busca desarrollar una comprensión holística
ü  Retroalimentación continua
ü  Autoevaluativa
ü  Establece una relación de iguales (emancipadora)
ü  La validez de la investigación se logra a través de estrategias cualitativas
ü  El docente y los estudiantes son investigadores y participantes del proyecto de investigación.
ü  El docente y los estudiantes aprenden a resolver problemas de la cotidianidad escolar mediante la pregunta problematizadora.
Después de conocer todas estas características que son muy similares entre la I-A y el ACC y que son de vital importancia para la inserción de los proyectos de investigación en la escuela y más específicamente en el aula, no se debe dejar de lado que también tiene muchos beneficios de carácter ético ya que, según la definición del Centro de Estudios e Investigaciones Pedagógicas (2000) (citado por el Ministerio de Educación de Perú) se:
..Reconoce a los actores en su autonomía y crea las condiciones para la construcción colectiva de conocimiento en y desde la práctica pedagógica…requiere de actitudes de valoración hacia los demás, respeto a la diferencia, capacidad para hacer acuerdos y cumplirlos, dedicación y lo más importante la apertura al cambio.”(p. 53).
Para terminar,  cabe destacar que la Investigación-Acción y el Aprendizaje Colaborativo-Cooperativo son una herramienta eficaz para enfrentar las debilidades que tiene el sistema educativo en Colombia como lo evidencian los resultados de las diferentes pruebas ya sea nacionales-SABER- e internacionales-PISA-; ante un mundo tan globalizado que cada día se transforma y que al hacerlo implica modificaciones profundas en todos los ámbitos y sobre todo en campos tan específicos como el conocimiento, la tecnología, los nuevos lenguajes, la información, la comunicación, la innovación y la investigación. Por tanto, lo que el docente debe hacer de manera gradual y sistemática es desmitificar el papel de la investigación, pasar de verla como algo inalcanzable para cualquier persona del común a verla como estrategia fácil de aplicar en la escuela y en las aulas-ver la investigación como una posibilidad para solucionar los problemas cotidianos-para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Para concluir, se hace evidente que con la implementación de la I-A a través del ACC nos permite resolver interrogantes que teníamos al inicio: ¿Cómo lograr la inserción de la investigación en la escuela y en el aula? ¿Cómo conseguir que la investigación forme parte de la cultura de la escuela y del aula? ¿Cómo impactar realmente en la calidad de la educación institucional, regional y nacional? Y de esta perspectiva buscar la innovación en los procesos educativos; que cada día sean más pertinentes, es decir, más aplicados a la realidad para promover el aprendizaje significativo.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Ducuara, J. (2009, 09, 14). Investigación Acción en Educación. [wordpress.com]. Recuperado de  https://iae2009.wordpress.com/2009/09/14/ensayos/.

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